Abordajes teóricos sobre las transformaciones sociales, económicas y territoriales en las ciudades latinoamericanas contemporáneas. - Vol. 41 Nbr. 124, September 2015 - EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales - Books and Journals - VLEX 636921177

Abordajes teóricos sobre las transformaciones sociales, económicas y territoriales en las ciudades latinoamericanas contemporáneas.

Author:Guevara, Tomás
Position:Ensayo
 
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Introducción

Este artículo tiene como objetivo desarrollar diferentes abordajes teóricos sobre los procesos de transformación social, económica y territorial en las ciudades latinoamericanas contemporáneas, para posteriormente criticarlos y proponer su integración en el marco de una perspectiva conceptual que parece más adecuada para la interpretación de dichos procesos.

Lo primero que salta a la vista cuando se recorre la cantidad de trabajos recientes que indagan sobre esta problemática es el innegable auge de los estudios urbanos. Esta profusión es parte de lo que Soja (2008), entre otros, denomina el giro espacial en las ciencias sociales, que está vinculado a lo que el autor señala como una extendida crisis urbana en los países centrales en la década de 1960. Sin embargo, en cuestión de algunos años, el foco de atención derivó hacia otras temáticas, como los movimientos sociales, las nuevas políticas sociales y económicas propuestas por el Consenso de Washington, la transición de los países de la ex Unión Soviética, etcétera. Hubo que esperar hasta mediados de la década de 1990 para que, nuevamente, algunos de los principales cambios y problemas sociales comenzaran a ser analizados desde una perspectiva específicamente espacial.

Desde entonces, se han multiplicado los trabajos y los abordajes en esta área. Sin embargo, como también señala Soja (2008), este auge de los estudios urbanos estuvo caracterizado por un sesgo casuístico y una cierta reticencia a generar conceptos y abstracciones más generalizables, lo que dificultó la condensación de perspectivas teórico-conceptuales acabadas. Primó entonces la diferenciación conceptual, que llega a extremos que hacen imposible que decante un corpus más o menos acabado de conceptos y teorías que permitan delimitar con mayor claridad una disciplina.

En este contexto, sin pretender generar dicha acabada síntesis conceptual en el campo de los estudios urbanos, pero con el afán de ordenar algunos de los principales abordajes teóricos sobre transformaciones en las ciudades latinoamericanas contemporáneas, se presentan algunas de las principales perspectivas analíticas identificadas.

Globalización, ciudades globales y ciudades duales

Una de las principales líneas de investigación sobre transformaciones en ciudades latinoamericanas contemporáneas es aquella que las asocia estrechamente al fenómeno de la globalización, entendido como una intensificación de los intercambios económicos a escala global--es decir, no sería un fenómeno novedoso, sino la profundización de una tendencia y de la conciencia de este cambio-, con importantes consecuencias en las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales. Este abordaje pone las transformaciones territoriales como variable dependiente de un conjunto de transformaciones sociales y económicas de nivel global, que se traducen espacialmente en la modificación del rol y las funciones de los espacios urbanos.

Según este abordaje, la globalización económica que se inicia en la década de 1970, liderada por el capital financiero, tiene como una de sus principales consecuencias la reformulación de la división internacional del trabajo, que implica la reestructuración territorial de la producción industrial. Esta se desplaza desde los países centrales hacia los nuevos centros industriales en el Sudeste Asiático y, en menor medida, hacia algunos países de Latinoamérica, en búsqueda de mejores condiciones de acumulación. En este contexto, la inversión extranjera directa es uno de los principales vectores a través de los cuales se globalizan ciudades y territorios periféricos.

Desde esta perspectiva, la globalización genera impactos directos en el rol desempeñado por las ciudades, reformulando su papel tradicional como espacios de producción y poniendo de relieve su condición de espacios de control y dirección del nuevo régimen de acumulación, con una preponderancia de los llamados "servicios avanzados de la producción". Emergen así las ciudades globales, que se autonomizan relativamente de su territorio adyacente, poniendo en jaque la noción de Estado nacional como contenedor y unidad de análisis de los procesos sociales (1). Las ciudades globales se configuran como territorios en los que lo global se inserta directamente, pasando por alto la escala nacional (Sassen, 2007), y que van configurando una red jerárquicamente organizada y con una clara división del trabajo. Esta red de ciudades da origen a una "nueva geografía de la centralidad", que rompe con la dicotomía tradicional sur-norte o centro-periferia.

Castells (1995) analiza el mismo fenómeno desde la óptica del modo de producción y postula entonces el pasaje a la "sociedad red" en el marco de la conformación de la "era de la información". El autor afirma que asistimos a la emergencia de un nuevo modo de desarrollo denominado informacional, que estaría caracterizado por una nueva lógica espacial, a la cual llama el "espacio de los flujos", y por una nueva lógica del "tiempo atemporal". La ciudad global, según este autor, no es tanto un lugar, como un proceso que conecta los segmentos más dinámicos de la economía. La red se constituye en la unidad básica de este tipo de sociedad y es el modelo organizacional paradigmático de los actores económicos, sustituyendo a la gran empresa integrada verticalmente.

La reformulación del rol de las ciudades tiene impactos directos en su estructura territorial. Es por ello que en ese marco emerge también la noción de "ciudades duales" (Castells & Mollenkompf, 1992), que apunta a dar cuenta de la inserción parcial de los territorios en la dinámica económica global y sus efectos en la estructura social y económica, fundamentalmente a través de la segmentación de los mercados laborales (Borja & Castells, 1997). Es en estos espacios globalizados donde se observan mejores niveles de ingreso, las mejores condiciones habitadonales y de calidad de vida, etcétera. Pero, de la misma manera, la inserción en la globalización genera una marcada tendencia hacia la polarización social, promoviendo marginalidad y exclusión en los territorios que no logran insertarse plenamente en el nuevo orden mundial. Marginación y exclusión se convierten en la contracara del desarrollo económico y no, como en el esquema desarrollista tradicional, en un estadio inferior del desarrollo de las sociedades. El principal vector de esta polarización es el mercado de trabajo, a través del desempleo, pero también de la precarización laboral en diversas modalidades: subempleo, precarización, flexibilización, tercerización, etcétera. Es por eso que a la nueva geografía de la centralidad se contrapone, como su contracara, una "nueva geografía de la marginalidad", compuesta por aquellos lugares que son excluidos de los beneficios de las dinámicas de la globalización (Sassen, 1997).

Uno de los corolarios de la perspectiva de la globalización es la importancia creciente de la escala local en los análisis urbanos, como contracara de las tendencias globalizadores. Global y local representan dos caras de la misma moneda: el reforzamiento de las tendencias globalizadoras impone una reconfiguración de la escala local. De ahí que se multipliquen los estudios de caso orientados a traducir en escala local los procesos globales. La gestión urbana sufre profundas modificaciones, en el contexto de declive de las nociones keynesianas y el auge de las políticas de libre mercado. Se produce una competencia creciente entre las ciudades por captar las inversiones directas, lo que ha determinado la obsolescencia de la planificación normativa y dado lugar a la subsidiaridad del Estado, que ha desregulado progresivamente la gestión urbana (De Mattos, 2002). Como consecuencia, la definición del uso del suelo fue dejada en manos del mercado en función de las rentabilidades relativas de las localizaciones y las actividades. El suelo urbano cobró mayor importancia como medio de valorización de capitales y el plan urbano cede lugar al plan estratégico, herramienta de gestión urbana paradigmática del "urbanismo globalizador".

Esta perspectiva de abordaje de los procesos de transformación social, económica y territorial presenta algunos problemas, desde nuestra perspectiva. En primer lugar, define una etapa completamente nueva determinada por la intensificación de tendencias preexistentes, lo cual no parece del todo atinado. Antes bien, sería más razonable suponer que lo que se denomina globalización no es sino la reformulación de algo preexistente y que responde a una dinámica estructural del sistema capitalista: su tendencia expansiva, que ya había sido identificada por Marx y Engels desde el Manifiesto Comunista (1848). De hecho, pueden mencionarse numerosos antecedentes históricos de autores que señalaron esta tendencia a la emergencia de una escala global en términos económicos y sociales, donde la ciudad desempeña un papel preponderante: desde las ciudades mundiales de Spengler (1918), pasando por los sistemas urbanos de escala global de Friedmann (1972). No quiere decir que no haya novedades dignas de ser destacadas--como la revolución tecnológica-, pero no se han modificado sustancialmente las características de la mundialización capitalista. De hecho, en trabajos posteriores, Sassen (2010) reconoce que, en términos generales, la etapa en curso no es más que una nueva fase del sistema capitalista, lo que lleva a matizar sus afirmaciones.

En el mismo sentido, Castells (1995) afirma que el modo de producción capitalista sigue vigente mientras que, por el otro lado, también afirma la emergencia de un nuevo tipo de sociedad, como si modo de producción y tipo de sociedad pudieran ser escindidos. En otros pasajes, para salvar esa falsa distinción, define esta transición como la emergencia de un nuevo modo de desarrollo. Según el autor, así como las economías capitalistas pasaron de un modo de desarrollo agrario a uno industrial, ahora estaríamos siendo testigos de una transición desde el modo...

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