Caracter y naturaleza de la accion resolutoria - La resolucion proveniente de la condicion resolutoria tacita - Sección segunda. Sanción de la obligación de pagar el precio - Segunda parte. Obligación de pagar el precio - De las obligaciones del comprador - De la Compraventa y de la Promesa de Venta. Tomo II. Volumen 1 - Libros y Revistas - VLEX 328021071

Caracter y naturaleza de la accion resolutoria

Autor:Arturo Alessandri Rodríguez
Páginas:513-556
RESUMEN

1722. Características que ofrece la acción resolutoria - 1723. La acción resolutoria pertenece exclusivamente al vendedor y a sus sucesores a título universal o singular a quienes se las haya transmitido - 1724. Esta acción sólo la tienen los que figuren en el contrato como vendedores, sea que ellos mismos lo celebren o que lo ratifiquen después - 1725. La persona que concurre al contrato de venta para ratificar el contrato anterior por el cual él vendió la cosa al que ahora figura como vendedor de la misma, no asume el carácter de tal, por lo que no puede ejercitar la acción resolutoria respecto de esta segunda venta - 1726. El acreedor que ejecuta a su deudor y en cuya ejecución se remata un bien perteneciente a éste no puede ejercitar la acción resolutoria contra el subastador - 1727. Cuando los copartícipes de una cosa la adjudican a uno de ellos bajo la condición de que la venda y les entregue la parte de precio que les corresponda, sólo aquél a quien se le adjudicó puede exigir... (ver resumen completo)

 
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DE LAS OBLIGACIONES DEL COMPRADOR
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3º Las partes estipulan que si el comprador no paga el precio al tiempo
convenido se resolverá la venta de pleno derecho sin necesidad de intimación.
Este pacto se equipara a la condición resolutoria ordinaria y el contrato se
resuelve de pleno derecho por el solo hecho de no pagarse el precio el día
convenido, sin necesidad de que el vendedor tenga que manifestar su vo-
luntad a ese respecto, pues ya lo hizo en el contrato. Según algunos auto-
res, en ese caso puede el vendedor, si lo prefiere, exigir su cumplimiento.
La validez de esta estipulación es muy discutida en Francia y ha habido
fallos de la Corte de Casación que han declarado que el comprador no
puede renunciar a la exigencia del artículo 1656, es decir, que, a pesar de
esa cláusula, debe intimar al comprador para que se resuelva el contrato.1
Entre nosotros, como se ve, sólo pueden tener cabida las dos primeras
formas, pero no la tercera, porque la disposición del artículo 1879 no
puede renunciarse.
Por lo demás, entre la segunda de esas formas y la equivalente nuestra
hay una gran diferencia, como vimos, cual es que en el Código francés, en
ese caso el contrato se resuelve por la intimación al comprador sin necesi-
dad de sentencia judicial, en tanto que entre nosotros esa sentencia es
indispensable; de modo que entre ambas legislaciones sólo hay conformi-
dad en lo referente a la primera de las formas que puede revestir el pacto
comisorio del Código francés, que es idéntica al pacto comisorio nuestro
que no lleva la frase ipso facto.
5º CARACTER Y NATURALEZA DE LA ACCION RESOLUTORIA
1722. Nos corresponde estudiar ahora cual es la fisonomía legal que tiene
la acción resolutoria que nace para el vendedor de la condición resoluto-
ria tácita y del pacto comisorio. Esta acción, como todas las creadas por la
ley, tiene necesariamente que encuadrarse en las diversas categorías que
ella ha establecido para distinguirlas.
La acción resolutoria participa de los siguientes caracteres: 1º en cuan-
to a las personas a quienes pertenece y respecto de las cuales puede ejerci-
tarse, es una acción personal, porque sólo la tiene el vendedor y no puede
ejercitarse sino contra el comprador, pero no contra los terceros adquiren-
tes de la cosa vendida; 2º es transferible, porque puede cederse entre vivos
y transmitirse por causa de muerte; 3º es mueble o inmueble, según sea la
naturaleza de la cosa vendida, y 4º es indivisible en cuanto al sujeto y en
cuanto al objeto.
1 FUZIER-HERMAN, tomo 13, Condition, núms. 839 y 840, pág. 178; tomo 36, Vente, núms.
2184 a 2190, págs. 920 y 921; BAUDRY-LACANTINERIE, Des obligations, II, núms. 960 a 962, págs.
140 y 141; De la vente, núms. 553 y 554, págs. 584 a 587; LAURENT, 17, núms. 168 a 170, págs.
186 a 188; tomo 24, núm. 348, págs. 335 a 337; PLANIOL, II, núm. 1324, pág. 447; HUC, VII,
núm. 281, pág. 378; X, núm. 168, pág. 232; GUILLOUARD, II, núm. 586, pág. 131; AUBRY ET
RAU, V, pág. 153, nota 30.
DE LA COMPRAVENTA Y DE LA PROMESA DE VENTA
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1723. La acción resolutoria, según los artículos 1489 y 1873, pertenece úni-
camente al vendedor, porque es quien tiene interés en que se cumpla o se
resuelva el contrato que el comprador ha dejado de ejercitar. Siendo un
derecho que se da al contratante que cumplió su obligación es lógico que
sólo pertenezca a él y no al que, por su culpa, ha impedido la ejecución
del contrato. Es natural, pues, que esta parte sufra la resolución por volun-
tad de la otra sin que, a su vez, pueda demandarla.
Desde los tiempos del Derecho romano, esta acción, como la de cobro
del precio, pertenece exclusivamente al vendedor. Sólo él la puede enta-
blar; el comprador que no paga el precio no puede valerse de ella para
pedir la resolución. Esto equivaldría a dejar el contrato en sus manos y al
vendedor a merced del capricho del comprador.1
Nuestros Tribunales han reconocido también el carácter personal de
esta acción. La Corte de Apelaciones de Santiago ha dicho:
“Considerando: 1º Que en el contrato de compraventa como en todo contrato bila-
teral va envuelta la condición resolutoria de no cumplirse por uno de los contratantes
lo pactado; 2º Que celebrado el contrato de compraventa se establecen entre las
partes contratantes derechos y obligaciones recíprocas y personales que solo pueden
hacerse efectivas entre los mismos que han concurrido a pactarlo o entre las perso-
nas que conforme al artículo 1449 del Código Civil prestaren su consentimiento al
mismo contrato por ratificación expresa o tácita; 3º Que, de consiguiente, las accio-
nes derivadas del contrato de compraventa, ya sea para el cumplimiento de lo esti-
pulado o bien para dejar sin efecto el título traslaticio de dominio por acción reso-
lutoria, son estrictamente personales entre las partes mencionadas en el considerando anterior”.2
Además del vendedor pueden ejercitarla sus herederos, ya que éstos le
suceden en todos sus derechos y acciones transmisibles, sus donatarios a título
universal y, en general, todas las personas a quienes el vendedor transmite por
testamento los derechos que tenga o pudiera tener sobre la cosa, aunque no
sean sus herederos, como ser un legatario a quien se lega el contrato de venta
o los derechos que de él emanan. En una palabra, esta acción la tienen tanto
los sucesores a título universal como los sucesores a título singular.3 Así lo ha
reconocido también la Corte de Apelaciones de Concepción, cuando dice:
“Que los demandantes no han probado que sean sucesores a título universal o
singular de doña F.B. para que hubieran podido ejercitar los derechos que a ésta
correspondían en su calidad de vendedora; y por lo tanto, la demanda a este
respecto no es atendible”.4
1724. Para poder ejercitar esta acción es menester figurar en el contrato
como vendedor, como aquél de los contratantes que se obliga a entregar
la cosa vendida. De no ser así, no puede pedirse la resolución, ya que esta
acción sólo compete a los contratantes. El que no es vendedor, aunque en
1 Digesto, libro XVIII, título III, leyes 2 y 3; TROPLONG, II, núm. 644, pág. 116.
2 Sentencia 2.123, pág. 403, Gaceta 1892, tomo II.
3 BAUDRY-LACANTINERIE, De la vente, núm. 542, pág. 575; GUILLOUARD, II, núm. 590,
pág. 134; HUC, VII, núm. 274, pág. 369.
4 Sentencia 109, pág. 83, Gaceta 1884.
DE LAS OBLIGACIONES DEL COMPRADOR
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el contrato figure aparentemente como tal, carece de derecho para ejerci-
tarla. Por eso, el mandatario del vendedor o su representante legal que
vendan la cosa no tienen esa acción, que pertenece al que se ligó por él,
esto es, al vendedor. Sólo éste puede pedir la resolución y si aquéllos pue-
den hacerlo es en su calidad de representantes suyos. Así, en las ventas
forzadas, el juez, que es el representante del vendedor, no podría entablar
la resolución, porque no es él quien vende ni tiene tampoco poder de
aquél para ese efecto.
Para poder ejercitar esta acción no es necesario intervenir directa-
mente en el contrato y desde el principio como vendedor. También pue-
de adquirirse este carácter por un acto posterior, mediante la ratificación
expresa o tácita. Esta acción, por lo tanto, la tienen también los que,
como vendedores, concurren posteriormente al contrato mediante su ra-
tificación expresa o tácita, como cuando un individuo estipula a nombre
de un tercero y éste ratifica lo obrado por aquél. Si yo, a pesar de no
tener poder de A para venderle su casa, se la vendo y A ratifica esa venta,
sólo él tiene acción resolutoria y no yo que no me he obligado a nada.
Claro está que si A no ratifica lo obrado, el contrato me afecta a mí. Es lo
que dice el artículo 1449 del Código Civil cuando dispone que, en tal
caso, sólo esa tercera persona podrá demandar lo estipulado. Y es lo que
también establece la Corte de Apelaciones de Santiago en el fallo antes
transcrito.1
1725. La intervención en el contrato de venta como vendedor es, pues,
indispensable para poder ejercitar la acción resolutoria. Los que no inter-
vienen en él con ese carácter no pueden, por consiguiente, intentarla.
Según esto, el vendedor de una cosa no puede pedir la resolución del
contrato en virtud del cual el comprador la vendió a su vez a un tercero,
ni aunque haya concurrido a esa segunda venta para declarar que ratifica-
ba la primitiva venta, hecha por él al que ahora figura como vendedor en
el nuevo contrato, porque su intervención en esa venta, dado el objeto
con que intervino, no le confiere el carácter de vendedor. Supongamos
que A vende a B una cosa y que B la vende a C. Si A concurre a este nuevo
contrato, no como vendedor, sino para ratificar la venta que él hizo a B,
no puede entablar la acción resolutoria contra C, porque ésta sólo afecta a
las personas que han intervenido como contratantes en el contrato de
venta y aquí A no ha figurado en el segundo contrato con ese carácter. Así
lo ha fallado la Corte Suprema.2
1726. Por la misma razón, el acreedor que ejecuta a su deudor y en cuya
ejecución se remata una cosa perteneciente a éste, no puede ejercitar la
acción resolutoria por falta de pago del precio contra el subastador, por-
que no ha sido su vendedor. Aunque fue quien obligó al deudor a realizar
1 Sentencia 2.123, pág. 403, Gaceta 1892, tomo II.
2 Revista de Derecho y Jurisprudencia, tomo X, sec. 1ª, pág. 507.

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