El control de los Decretos Supremos Presidenciales - Segunda parte. La práctica - Justicia constitucional. Teoría y práctica en el Derecho chileno comparado. - Libros y Revistas - VLEX 319196919

El control de los Decretos Supremos Presidenciales

Autor:Patricio Zapata Larraín
Cargo del Autor:Abogado, magíster en Ciencia Política y doctor en Derecho, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile
Páginas:459-532
RESUMEN

7.1. Competencia del tcch para controlar los actos de la administración presidencial - 7.1.1. Fondo y forma - Del control sustantivo, y no meramente formal, de la constitucionalidad de los Decretos Supremos - 7.1.2. "Ley pantalla" - El control de constitucionalidad de un decreto supremo que se ajusta a lo dispuesto en ley vigente - 7.1.3. Los nombres y la realidad - Del control de... (ver resumen completo)

 
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Retrato ecuestre de don Ga spar de Guzmán, Conde-Duque Olivare s.
Esta obra, pintada en lie nzo por Diego Velázquez en 1634 ó 1635, se
exhibe en la actualida d en el Museo del Prado, Madrid.
C ap ít ul o 7
EL CONTROL DE LOS DECRETOS SUPREMOS
PRESIDENCIALES
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Este Capítulo abre con el célebre retrato que Velázquez pintara del
Conde-Duque Olivares, gran Ministro de Felipe III y quintaesencia
del gobernante español enérgico y realizador. En la pintura, Oliva-
res parece impaciente por emprender luego el galope hacia algún
destino que le apremia. En reacción característica de un liderazgo
ilustrado, el rostro del Ministro denuncia la incomodidad que le
producen las demoras y los obstáculos.1
Si se propone el retrato del Conde-Duque como marco introduc-
torio para el estudio del control de la administración nacional, es
porque, en algún sentido, Olivares puede ser visto como un modelo
anticipatorio de gobernantes chilenos que, como Portales, Arturo
Alessandri o Lagos, han desplegado desde el gobierno liderazgos
enérgicos en aras de la modernización y el progreso. A ninguno
de ellos, me imagino, les ha caído en gracia que hayan existido, en
su momento, mecanismos de control que hayan enervado alguna
política discutible o sancionado alguna conducta reprochable. Es
que a ningún jinete impetuoso pueden gustarle las cercas. Siempre
habrá, por lo demás, argumentos para tomar atajos o ir más rápido.
La Constitución Política, sin embargo, no está para cohonestar todo
camino que prometa o pruebe ser eficiente. Ella fija deslindes para
defender los derechos que pueden ser pisoteados en la loca carrera
de la Administración. Es responsabilidad del Tribunal Constitucional
Chileno (TCCh) que dichos límites no sean burlados.
1 Que el Conde-Duque Olivares, pese a todo su talento y al poder total que
detentó, haya sido incapaz de frenar la decadencia del Imperio Español no puede
sino servir como lección de humildad sobre las posibilidades reales de la acción
estatal.

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