Se dice que una de las críticas al sistema de rotulado chileno es que al ser un rotulado del tipo corte... - Núm. 302, Enero 2019 - Revista Libertad y Desarrollo - Libros y Revistas - VLEX 754484485

Se dice que una de las críticas al sistema de rotulado chileno es que al ser un rotulado del tipo corte...

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dañino”, no obstante ello,
esto es algo que el sistema
chileno de sellos no permite.
El cuadro también reeja
diferencias entre segmentos
de la población con alto y
bajo nivel de gasto (utilizado
como proxy para nivel de
ingresos). El segmento de
más bajo gasto no parece
responder a la existencia de
los sellos, excepto para el
caso de los jugos. Esto es
preocupante desde el punto
de vista de la efectividad
de esta política pública, ya
que su población objetivo es
justamente la de más bajos
ingresos ya que ella presenta
mayores índices de obesidad.
En efecto, según datos de
la CASEN 2017, el 17,1% de
los niños menores de 9 años
pertenecientes al Quintil I
-menores ingresos- presen-
tan sobrepeso u obesidad,
mientras que en el Quintil V
-mayores ingresos- el 9,7%. Si
bien aún es muy pronto para
sacar conclusiones drásticas,
sin duda amerita mayor análi-
sis y discusión de propuestas
para perfeccionar el sistema
de etiquetado de alimentos.
LO CIERTO ES QUE
Una de las críticas al sistema
de rotulado chileno es que
al ser un rotulado del tipo
corte y no uno gradual como
podría ser un sistema de tipo
semáforo (con sellos rojos
para los niveles más altos,
amarillo para niveles medios y
verde para productos “saluda-
bles”), no permite comparar
diferentes productos dentro
de una misma categoría. Lo
anterior, combinado con el
hecho de tener límites muy
estrictos, termina producien-
do lo que ya vemos hoy en
día en los puntos de venta:
¡todo tiene sello! Esto
genera confusión, o en
el mejor de los casos,
no informa y no tiene
efecto en la toma
de decisiones de los
consumidores.
SE DICE QUE
Lo que hace falta es consi-
derar la nueva evidencia que
comienza a aorar basada en
datos concretos, la experien-
cia internacional, y las ideas
de todos los sectores.
Los diferentes resultados de
los estudios no permiten dar
cuenta del éxito de la política
propuesta. Si bien es
apresurado extraer
conclusiones, pues
recién la ley lleva dos
años de implementa-
ción, lo cierto es que el
sistema de etiquetado
chileno, por su medi-
ción en base a 100 grs.
o 100 ml, genera una
falsa percepción de
productos saluda-
bles, no permitiendo
comparar entre
productos con el
mismo sello. Es por
ello que pareciera ser
más razonable denir
la información del
etiquetado en base a una por-
ción representativa, tal como
se ha hecho en otros países,
donde se han adoptado las
Guías Diarias de Alimentación
(GDA).
Dado que aún está pendiente
la tercera fase de implementa-
ción, este es un buen momen-
to para evaluar la posibilidad
de introducir mejoras.
Cabe reiterar que la obesidad
se combate con múltiples
herramientas y desde una
perspectiva interdisciplinaria.
Es necesario contar con políti-
cas públicas propositivas, que
fomenten hábitos de alimen-
tación y vida saludable.

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