Crimen organizado: orden divergente y vecindarios urbanos vulnerables. - Vol. 36 Nbr. 108, August 2010 - EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales - Books and Journals - VLEX 228998058

Crimen organizado: orden divergente y vecindarios urbanos vulnerables.

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RESUMEN | En la criminología el crimen organizado es asociado a actividades ilícitas planificadas y a estructuras complejas de organización. En la economía del crimen el atributo distintivo es la oferta de protección y justicia alterna al Estado. Así, el crimen organizado ingresaría a los vecindarios urbanos según modos de interacción social entre sus habitantes y su distribución por la ciudad sería desigual. Mediante información cuantitativa-descriptiva y cartográfica se identificaron vecindarios con expresiones del crimen organizado (homicidios y hurtos a residencia) en Bogotá. Observaciones de campo y entrevistas a profundidad revelaron tres tipos de vecindario que condiciohan la presencia del crimen organizado. En el periférico, el control violento sobre la población juvenil es la antesala para regular la vida cotidiana de sus habitantes. En el vecindario en transición, los mercados ilegales y sus formas de regulación se posiciohan junto con actividades comerciales que conectan a Bogotá con Colombia. En el conjunto cerrado, la seguridad privada debilita las relaciones de vecindario y facilita la infiltración del crimen organizado.

PALABRAS CLAVE | Violencia, transformaciones socioterritoriales, estructura urbana.

ABSTRACT | In criminology, organized crime is associated with the planning of illegal activities and complex structures of organizations. In the economy of crime, the distinctive attribute is the offer of protection and an alternate justice to that of government or state. In effect, organized crime will enter into urban neighborhoods using different kinds of social interaction among inhabitants and with unequal distribution through the whole city. The neighborhoods with examples of organized crime (homicides and burglaries) in Bogota were identified using quantitative and descriptive information, as well as cartographic resources. Field observation's as well as in depth interviews have revealed three types of neighborhood which exhibir favorable conditions for the presence of organized crime. The remote area: the violent control of the youthful population is the precursor to the regulation of the inhabitants' daily lives. Neighborhoods in transition: illegal markets and their forros of regulation are positioned along with commercial activities, which connect Bogota with the rest of Colombia. The gated community: The interrelations of neighbor and neighborhood are weakened because of private security; which facilitates the infiltration of organized crime.

KEY WORDS | Violence, socio-territorial transformations, urban structure.

Introducción

En Colombia el crimen organizado suele ser asociado con carteles de la droga o con grupos armados ilegales, debido al grado de planificación de sus actividades y al monopolio que detentan sobre un mercado ilegal determinado. Desde el análisis económico se ha sugerido que el crimen es organizado si ofrece servicios de protección y de justicia a uno o varios mercados ilegales específicos. La oferta de este tipo de servicios puede servir, incluso, para constituir un sistema de regulación propio dentro del mundo del hampa. ¿Tiene cabida un crimen organizado de esta manera en Bogotá, considerado el principal centro urbano del país ? Para responder a esta pregunta, habría que explorar si los vecindarios urbanos bogotanos refinen condiciones que facilitan la operación de bandas y redes delincuenciales que efectúan alguna forma de regulación sobre actividades ilegales o se apoyan en ella. Si hay evidencia al respecto, también cabe preguntar acerca del alcance social de estas regulaciones ilegales y el papel que juegan frente al orden institucional imperante.

Crimen organizado: una noción en discusión

¿Es el crimen organizado un mal o un bien? La pregunta puede sonar absurda si asumimos que todo lo ilegal es, por definición, un mal. Para los economistas, lo malo serían las costosas imperfecciones (externalidades negativas y asimetrías de información) de los mercados asociados al crimen organizado. Ejemplos de externalidades negativas, en el mercado de estupefacientes, son los delitos que cometen los adictos a estas sustancias para financiar su consumo y la atención médica que reciben de entidades públicas o caritativas, pues ellos no tienen dinero para costear un tratamiento médico. Por otro lado, los demandantes de Órganos, con bajos ingresos, poseen información asimétrica con respecto a los oferentes, pues no pueden verificar la calidad de lo que pretenden comprar, bajo situaciones apremiantes de vida o muerte (Rose-Ackerman, 1985; citada en Fiorentini, 2000, pp. 446-447). De ahí que los economistas aboguen por mantener la condición de ilegalidad de los mercados en los que suele operar el crimen organizado.

No obstante, hay argumentos a favor de la legalización. El crimen organizado puede sustituir al Estado en la protección de los supuestos derechos de propiedad que se transarían en un mercado ilegal, y percibir ingresos por esa labor. Sucedería lo contrario si se legaliza (Fiorentini, 2000, pp. 445-446). Buchanan (1973; citado en Backhaus, 1979, pp. 623-631), por su parte, propone una represión no severa. Si el crimen organizado es una empresa que monopoliza un mercado ilegal, buscará restringir la oferta de su producto e impedir el ingreso de otros competidores para aumentar el precio de venta y los beneficios percibidos. Entonces, se desviarían menos recursos de la producción legal hacia la ilegal que en un mercado ilegal competitivo, surgido de una atomización de la oferta provocada por la represión estatal.

Por supuesto, la discusión sobre lo que es un bien o un mal en una sociedad va más allá de la eficiencia económica y la cuantificación monetaria o real de costos sociales. Involucra consideraciones de orden moral y cultural que son concretadas en una decisión política. No existe una conducta que sea criminal por naturaleza (Beltrán y Silva, 2006, p. 282). Durante la época de la Inquisición fueron torturadas personas que cuestionaron dogmas de fe de la religión Católica (Gaitán, 2006, p. 239) y, sin embargo, hoy estaríamos lejos de aceptar estas acciones. Al parecer, la figura del crimen organizado y su connotación jurídica ha sido considerada desde que algunas organizaciones delictivas fueron percibidas como una amenaza sobresaliente al orden institucional imperante. Según Beltrán y Silva (2006, pp. 282, 285), así sucedió con la Cossa Nostra (mafia italiana) en los Estados Unidos y en Colombia ante la aparición de los Carteles de la Droga.

Ha sido problemático definir qué hace organizadas a las actividades consideradas criminales; al punto que Beltrán y Silva (2006, pp. 291-292) sugieren una noción de crimen organizado por convención, es decir, de acuerdo a la comprensión generalizada que tienen sobre el particular los formadores de opinión (medios de comunicación) o las voces que suelen ser autorizadas en estos temas (políticos o policías).

Para Hagan (2006, pp. 127-133), la discusión entre criminólogos, sociólogos o autores de escritos sobre justicia criminal ha sido sobre los atributos que distinguen al crimen organizado de la denominada delincuencia común. Según el mismo autor, los atributos asignados al crimen organizado con mayor frecuencia son: concurso de empresas delictivas, capacidad para efectuar acciones violentas y para disuadir a la justicia y a la policía, ausencia de propósitos ideológicos en su interior, monopolización de un mercado ilegal y una estructura jerárquica (1). Sin embargo, ¿depende la presencia de estos atributos del grado de complejidad de las actividades delictivas emprendidas?

Finckenauer (2005, p. 75) presenta el ejemplo de una "cadena de fraude de seguros que parecería compleja y organizada y, sin embargo, no usaron violencia, ni monopolizaron mercados o corrompieron oficiales, y sus integrantes ejercían profesiones legales". Todo delito, por sencillo que parezca, requiere algún grado de planificación y de organización, independiente que sea cometido por una o más personas. De ahí que para Beltrán y Silva (2006, p. 288) no sea clara la distinción entre lo organizado o desorganizado del crimen, poniendo en duda una definición para el crimen organizado. Hagan (2006, pp. 134-136) intenta superar esta dificultad y propone una distinción entre actividades y grupas de crimen organizado. Las primeras pueden demandar una organización, aunque no sean efectuadas por grupos organizados. Aún así volvemos al punto de la crítica de Beltrán y Silva.

Otro atributo del crimen organizado que resalta Schelling (1971, pp. 71-84) es la provisión de protección y de justicia (governance, en palabras de Fiorentini, 2000, p. 434) en el ámbito de la ilegalidad, por parte de una organización especializada en estas labores. Aunque también podría ser de forma descentralizada, en una estructura de red. Como en cualquier mercado, quienes efectúan transacciones ilegales demandan una protección de los bienes que negocian y una garantía del cumplimiento de los precios, formas de pago y características pactadas de estos bienes (Backhaus, 1979, pp. 625-628). En última instancia, un sistema de reglas y de sanciones entre los participantes de mercados ilegales. En tanto este sistema amplíe su cobertura hacia un mayor número de oferentes y demandantes --y de mercados ilegales- mayores serán las economías de escala o ahorros en la defensa de 'unos' derechos de propiedad y en el acopio de información sobre clientes confiables (reducción de costos de transacción, en el lenguaje neoinstitucional).

Por lo tanto, puede emerger una organización con la tecnología militar suficiente para ejercer un monopolio de violencia y de justicia, a cambio de un pago, y que, además, seleccione la entrada de nuevos oferentes en determinados mercados riegales y disuada el control de las autoridades del Estado. Otra posibilidad es la de un crimen organizado integrado por una red de empresas ilegales que comparten un sistema de reglas, y en el que cada una asume parte de...

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