Dos cuentos de Maura Salvo: 'Apartado' y 'Atencion farmaceutica'. - Núm. 42, Marzo 2007 - Cyber Humanitatis - Libros y Revistas - VLEX 634504041

Dos cuentos de Maura Salvo: 'Apartado' y 'Atencion farmaceutica'.

Autor:Salvo, Maura
 
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APARTADO.

Tengo frío. Quizás es por la hora o, probablemente, la falta de sueño. Quizás por el miedo, no lo sé con certeza. Claro que no, si nada puede saberse con certeza. Es mejor intuir. Y a veces creer. O fingir que se cree.

Una vez leí por ahí que un hombre laberíntico no buscaba la verdad, sino a su Ariadna. Hilo de oro para salir victorioso del laberinto tras matar a la bestia encerrada, ayuda que no da certeza de consideración. Hilo de oro que no evitará abandonar a Ariadna en alguna isla: ¿qué pulsión es esa del abandono? Egoísmo. Los caminos se bifurcan. Siempre hay algo que dejar atrás, algo que debe ser quemado en la pira del olvido. Je. No me canso de pensarlo, me obsesiona hasta decir basta. Tiemblo ligeramente. El frío arremete contra mí en oleadas, persistentemente, cadencia ondulante, adherencia salina; arremete, me obliga a mantenerme en pie a pesar de la erosión. Dicen que el movimiento ayuda a evitar que se entumezcan las extremidades, dicen también que es mejor flotar o dejarse llevar. Tomé la determinación de salir. De esto hace ya un mes. ¿O más?

Tiemblo en sueños viéndome como ya no me recordaba.

Él.

Quizás fue el viento el que me indicó, el que lo indicó. Quizás una sombra gris que recubrió el pozo tras las pestañas. El recorte de un árbol. El olor. Efluvio danzando sobre el hielo. El fuego.

Él estaba enfermo y la lluvia cala sucia esa noche.

No fue necesario conocernos. Él me sabia desde mucho antes: lengua de fuego que se abrió paso a través de mis poros; mi cuerpo recostado se dilató bajo la voluntad sinuosa de su forma de formarme.

Estaba tendido a mi lado. Lenta y torpemente, reprimidos y maltrechos, nos acercamos. Sin decir una palabra, sin siquiera pronunciar nombres, su boca resistió la embestida torpe de mi lengua fría.

Fue algo así como una urgencia, una desesperación. Debilidad que busca alguien capaz de desatarse bajo un leve toque de los dedos. Fue el sudor, el roce, la enfermedad, el responder a la punta de la lengua. A la suya febril con el frío de la mía Saberse en el tacto, en el sabor, en la sombra del perfil. Saberse en la ausencia. O en la enfermedad. Sentir el arco de la espalda, la obligación de estirar el músculo hasta sentirlo cercenado contra su brazo. Fue el despertar, con el vaho aún pellizcando la punta de la nariz.

No sé qué fue.

Quizás fue sentir, aunque fuera en la superficie, que alguien desea romper el silencio. Que alguien exige romper el silencio, así, de esa manera, tentando las formas, inventándome, dibujándome, modelándome. Abandonándose. Sentirse menos solo.

Fue saberse mariposa atravesada.

Pida lo que sea y le será concedido. Silencio, suavidad, sumisión. Sangre, semen, sudor.

Quizás haya sido...

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