Mensaje Nº 021-367/ - Núm. 72, Junio 2019 - Manual ejecutivo laboral - Libros y Revistas - VLEX 795814137

Mensaje Nº 021-367/

Páginas:11-54
 
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PROYECTO DE LEY SOBRE
FLEXIBILIDAD LABORAL
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MENSAJE DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA CON EL QUE
SE INICIA UN PROYECTO DE LEY DE MODERNIZACIÓN LABORAL
PARA LA CONCILIACIÓN, TRABAJO, FAMILIA E INCLUSIÓN.
Santiago, 02 de mayo de 2019.-
MENSAJE Nº 021-367/
A S.E. EL PRESIDENTE DE LA H. CÁMARA DE DIPUTADOS.
Honorable Cámara de Diputados:
En uso de mis facultades constitucionales, y haciéndome cargo de los compromisos
adquiridos en el programa de Gobierno, tengo el honor de someter a vuestra
consideraciónunproyectodeleyqueintroducemodicacionesalCódigodelTrabajo,
y a otros cuerpos legales, con el objeto de adecuar las regulaciones del mundo del
trabajo y el empleo a los desafíos del futuro.
I. FUNDAMENTOS.
Como es de vuestro conocimiento, la construcción de más y mejores empleos es
una de las tareas principales que tenemos como país. Dicho objetivo no se agota
solo en dinamizar el mercado laboral y aumentar los puestos de trabajo disponibles,
sinoque,también,tiene pornquedichos trabajosseandignos,seguros, estables
e inclusivos, y que mejoren la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. En
ese sentido nos asiste la profunda convicción que relaciones laborales más justas
son fundamentales para el crecimiento y bienestar individual, y se encuentran en la
base de una sociedad democrática y de un Chile moderno.
Este proyecto que someto a consideración de la H. Cámara, en conjunto con las
demás iniciativas legales que forman parte de la “Agenda de Modernización Laboral”,
así como aquellas que en materia laboral presentamos durante el año 2018, son
productode unarevisiónyreexiónprofunda respectode losalcances denuestra
legislación vigente y su capacidad para responder de manera integral y sistemática
a los desafíos presentes y futuros de nuestro país.
No cabe duda que Chile ha experimentado transformaciones profundas en la última
década. La automatización de los procesos productivos, la irrupción de nuevas
tecnologías, la paulatina incorporación de las mujeres al trabajo, el aumento de la
cobertura de la educación técnico profesional, el envejecimiento de la población, la
migración y el cambio climático, son muestras patentes de aquello, y resulta evidente
la necesidad de adecuar la legislación a esta nueva realidad. En ese sentido, resulta
indudable que los empleos de hoy, no serán los empleos del futuro, y de anticiparnos
dependerán las posibilidades de enfrentar estos nuevos desafíos y tener como
resultado un mercado laboral de calidad, inclusivo y seguro.
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MANUAL EJECUTIVO LA BO RAL
Para afrontar estos desafíos, se requiere, además de buenas normas, que ellas se
inspiren en valores y principios que son ordenadores de la presente iniciativa legal.
En efecto, ninguna regulación al mundo del trabajo puede hoy obviar elementos tan
importantes como el valor de la calidad de vida, la compatibilidad entre vida laboral y
familiar o la corresponsabilidad parental. Es así como, por ejemplo, la adaptabilidad
en la distribución de jornadas, respetando las necesidades del trabajador y los
requerimientos del empleador, es un elemento que puede contribuir, sin duda, a
generar mayores espacios de corresponsabilidad en el cuidado y atención de los
hijos, enriqueciendo la vida personal de cada chilena y chileno.
De la misma forma, qué duda cabe que nuestro mercado del trabajo debe contar con
mayores niveles de inclusión social. Nuestro sistema productivo requiere herramientas
para que personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres y jóvenes, entre otros
segmentostradicionalmenterelegados,puedaninsertarseecazmenteenunempleo
a partir de su propia realidad y con las particularidades que los caracterizan.
Es a través de la tecnología, las nuevas formas de comunicación e innovadoras
modalidades de trabajo, a partir de lo cual lograremos generar oportunidades que
permitan el desarrollo integral de estas personas.
Por su parte, las relaciones laborales, individuales y colectivas, deben estar
sustentadas en un conjunto de normas legales que pongan a disposición de las partes
herramientas y mecanismos de prevención y solución de controversias. Es necesario
que prime la búsqueda de consensos y acuerdos que posibiliten que el trabajador y
su familia mejoren su calidad de vida y que la empresa sea sustentable en el tiempo,
compatibilizando el éxito productivo con la creación y/o reconversión de mejores
puestos de trabajo. Esta complementariedad es la base de nuestra agenda y por eso
estamos convencidos de que esta iniciativa no solo es necesaria, sino urgente; y que
debe abarcar una multiplicidad de materias de manera sistemática, para que su impacto
nosecircunscribaaaspectosespecícosdelmercadolaboral,sinoasuintegralidad.
Ciertamente, para buscar estos consensos y lograr una propuesta realmente completa,
teniendo en cuenta el rol clave que tiene el diálogo social para nuestro Gobierno, al
momento de formular el presente proyecto, consideramos fundamental escuchar las
voces de los distintos sectores y actores sociales. En concordancia con lo anterior,
este proyecto recoge la experiencia y sugerencias de distintos actores del mundo
académico, gremial y sindical, las recomendaciones de Organismos Internacionales,
las mejores prácticas del derecho comparado, y las recomendaciones de las mesas
técnica y sindical convocadas por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social. Así, la
“Agenda de Modernización Laboral” que tengo el honor de presentar, y, en especial, la
presente iniciativa legal, es un esfuerzo sustantivo de modernización de la normativa
laboral, con sólidos fundamentos técnicos y amplias bases de consenso.
PROYECTO DE LEY SOBRE
FLEXIBILIDAD LABORAL
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II. ANTECEDENTES.
1. El mercado del trabajo en cifras
De acuerdo con las cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (“INE”)
a través de la Encuesta Nacional de Empleo (“ENE”), el panorama laboral de Chile
presentó desempeños mixtos en la última década, con tasas de desempleo entre
5,7% y 9,0%.
Las menores tasas de crecimiento del producto interno bruto (“PIB”) alcanzadas entre
los años 2013 y 2017, correspondientes a un promedio de 1,8% (Cuentas Nacionales
del Banco Central, 2018), el aumento anual de 4,1% en el trabajo por cuenta propia,
y la reducción de los empleos asalariados en el sector privado en 0,7% durante el
mismo período(INE-ENE octubre-diciembre 2017) dan luces, entre otros factores,
respecto a las debilidades a las cuales nos enfrentamos actualmente en el mercado
laboral y que son uno de los principales desafíos para nuestro Gobierno.
Durante el año 2018, se observaron cambios positivos en la economía y la creación de
puestos de trabajo ha sido liderada por el importante aumento del empleo asalariado
privado, es decir, trabajo formal realizado al amparo de un contrato de trabajo y con
cobertura de seguridad social. Así lo demuestran las cifras que reporta la Sociedad
Administradora de Fondos de Cesantía (“AFC”), donde los cotizantes asalariados del
sector privado aumentaron en 4,4% anual a diciembre de 2018 (Seguro de Cesantía,
diciembre de 2018), cifra que no se observaba desde igual período de 2012. Lo anterior,
evidencia que el mayor dinamismo en la creación de puestos de trabajo no solo está
siendo caracterizado por un aumento en términos de cantidad, sino que también, y
más importante, por la calidad de los mismos.
La realidad actual de nuestro mercado del trabajo también evidencia la necesidad
de generar propuestas que no solo permitan un aumento sostenido del empleo en
el tiempo, sino que la incorporación de grupos que, tradicionalmente, han visto más
relegada su participación en el mundo laboral, como lo son los jóvenes, las mujeres,
los adultos mayores y las personas con discapacidad.
En efecto, las cifras internacionales muestran que nuestro país se encuentra rezagado
en cuanto a la participación laboral de distintos grupos de la población, haciendo
necesario implementar políticas que faciliten su entrada al mundo laboral. Por ejemplo,
la tasa de participación laboral de la población chilena entre 15 y 64 años es 67,4%
en el 2017, mientras que la tasa promedio de los países de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (“OCDE”) es 72,1%. Las mayores diferencias
se observan en la población femenina, juvenil, en la participación laboral de las
personas con discapacidad y en la de los grupos de menores ingresos al comparar
a nuestro país con la OCDE.
En este sentido, en los países de la OCDE la tasa de participación femenina es de
un 64,0%, mientras que en Chile solo alcanza un 57,1%. Por su parte, el mismo
indicador para la población juvenil de la OCDE es de 47,3%, mientras que para Chile
solo alcanza el 34,1% en el 2017.

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