Pensar los territorios del desarrollo: sustentabilidad y acción pública en nombre de una ciudad imaginaria. Concepción (Chile), 1950-2010. - Vol. 40 Nbr. 120, May 2014 - EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales - Books and Journals - VLEX 636155469

Pensar los territorios del desarrollo: sustentabilidad y acción pública en nombre de una ciudad imaginaria. Concepción (Chile), 1950-2010.

Author:Aliste, Enrique
 
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RESUMEN | La discusión sobre el desarrollo pensado desde la noción de territorio se plantea acá como desafío central. Así, se exploran elementos que van otorgándole paulatinamente sustento a la noción de ciudad, sobre la base de los diferentes discursos del desarrollo hoy vigentes. Desde esta idea, se intenta problematizar la concepción de territorio en el ámbito de la acción pública, y se indaga en la forma en que, desde las prácticas discursivas, se articulan las prácticas espaciales que crean nuevas formas de organización y valoración espacial. Se concluye, para abrir una discusión más a largo plazo, que mirar la ciudad como objeto de planificación parece poco acertado, en tanto esta es más un proceso y una dinámica permanente que un ente estático, el cual geo-históricamente muestra tendencias y formas que adquieren sentido en el tiempo; y que, por lo mismo, se vuelve necesario mirar la ciudad en una perspectiva más amplia. Lo anterior se explora y analiza en el caso del Area Metropolitana de Concepción (AMC).

PALABRAS CLAVE | desarrollo sustentable, geografía social, imaginarios urbanos.

ABSTRACT | The discussion of a development plan conceived from the notion of territory is proposed here as a central challenge. Thus, items that are gradually giving support to the notion of the city, on the basis of the different discourses about development prevalent today. From this starting point, we try to problematize the concept of territory in the field of public action, and explore how new forms of organization and spatial assessments are articulated stemming from discourse practices. We conclude, opening a longer-term discussion, that to look at the city as an object of planning seems unwise, as it is more a dynamic process than a static entity. Geo-historically it evidences trends and forms that only make sense in time, making it necessary to look at the city in a broader perspective. This is explored and discussed in the case of Metropolitan Area of Concepcion (AMC).

KEY WORDS | sustainable development, social geography, urban imageries.

Introducción

Hay una tensión entre una ciudad real -que es una ciudad negada, negativa, una ciudad invadida, un oxímoron: es una ciudad bárbara--y la que se le contrapone: una ciudad imaginaria, futura, ausente, que en verdad es una ciudad extranjera.

(Ricardo Piglia, La ciudad ausent)

Pensar el ordenamiento y gestión de los territorios en el campo de la planificación, es algo que puede hacerse desde diversas perspectivas y entradas; hacerlo desde la noción de desarrollo como práctica discursiva es una más de ellas, y su propósito es explorar los elementos que inciden y repercuten en la idea de ciudad y en sus aspectos tanto materiales como imaginarios.

La idea misma de planificación, alcances y modo de ejercerla, al amparo de ciertos elementos discursivos, se pone en tensión cuando el prisma de observación es el largo plazo, en una perspectiva orientada a determinar el papel que efectivamente ocupa el territorio en los discursos sobre el desarrollo (1). Desde este enfoque, la noción de desarrollo como motor articulador de procesos y transformaciones territoriales, vigente en discursos de diverso tipo, va moldeando un territorio ausente en cierto modo, y presente en otro. Va cruzando criterios, alcances y formas que quedan en evidencia en las llamadas "huellas territoriales", esto es, las marcas que, como signos de ciertos momentos, permiten comprender el trazo del tiempo en el espacio (Braudel, 1997). Tal como señala Schlógel (2007), "¿Qué ganamos en percepción y perspicacia histórica si nos tomamos en serio por fin (de nuevo) espacios y lugares?" (p. 15).

Pero no se trata de una mirada solo a las ideas. Es también y, por sobre todo, una mirada a las evidencias y rezagos que el espacio muestra como testimonios de la acción del tiempo sobre él (Braudel, 1997). Y por cierto, un intento de comprender este espacio cuyos atributos de diverso orden--sean económicos, ecológicos, sociales, culturales o políticos--van otorgándole el sentido que hará posible, en definitiva, hablar con propiedad de territorios (Di Méo, 1998).

Este texto busca por sobre todo exponer una reflexión sobre datos, antecedentes y hallazgos, discutidos desde un plano conjetural. Se trata de un estudio cimentado en una perspectiva más bien cualitativa e interpretativa, cuyo sentido es, así, sobre todo hermenêutico. Más que construir juicios certeros o conclusiones definitivas, tiene la ambiciosa pretensión de comenzar a articular un debate sobre el modo en que miramos, entendemos y buscamos actuar en el ámbito de la planificación y ordenación territorial. Se sitúa, por tanto, en una perspectiva considerada corrientemente como básica y preliminar: observar e intentar comprender. A manera de un ejercicio, entonces, el artículo quiere proponer un modo de observación y, desde aquí, previo a ofrecer alternativas concluyentes, avanzar un juicio discutido en perspectiva.

Hablar de ciudad imaginaria apunta básicamente a las diferentes formas y maneras en que ella ha sido concebida en el transcurso del tiempo, frente a las prácticas espaciales que van en paralelo (2) (Chesneau & Roncayolo, 2011), otorgándole significado en tanto manera concreta de articular y crear formas de organización espacial. Por ello, confrontar estas dos dinámicas--la creación y la articulación de formas de organización espacial--en un contexto que ofrezca razones o motivaciones de orden político, económico, cultural, social o natural, es parte de lo que se busca: abrir una discusión para el reencuentro con las distintas posibilidades y maneras de describir, caracterizar--comprender, en definitiva--la noción de ciudad, de territorio y de espacio desde el plano de los discursos, que en el presente caso es el del desarrollo.

Una dinámica particular: la telúrica ciudad de las aguas amenazantes

El Area Metropolitana de Concepción (amc) cuenta en su historia con un sinnúmero de eventos catastróficos de diversa consideración. La tierra no parece del todo amigable en esta zona y el acto de habitar parece estar consignado en todo momento como un verdadero desafío. Es lo sucedido en la seguidilla de terremotos, maremotos e inundaciones (Pacheco, 1997; Musset, 2010) que cada década dejan su huella, para plasmar en la memoria de la ciudad un extraño sentimiento respecto de la indomabilidad de una naturaleza hostil con la cual se debe convivir a diario. Ello colabora en ir plasmando en este territorio una particular geografía que es rica no solo en elementos para su estudio físico-natural; lo es también, y por la misma razón, para su enfoque desde una perspectiva cultural, que colabore en aproximarse a aquella geografía social que busca ser leída en perspectiva (Di Méo & Buléon, 2005). Esta dimensión va dejando una huella indeleble pero poco visible de sensaciones y de una sensibilidad poco explorada en general: allí, los imaginarios también consiguen situar y dar a la ciudad una morfología difusa, pero que desempeña un papel en las formas de entenderla y vivirla (Frémont, 1995). El riesgo, el miedo, la rudeza, la valentía o el desafío serán atributos que también espacialmente tendrán una función en esta construcción social del territorio.

Diversos testimonios dan cuenta de esta situación desde un punto de vista físico natural. Difícil es precisar cada uno de los riquísimos e indispensables estudios realizados en la zona, pero por señalar solo algunos de los argumentos que han permitido un avance en la comprensión de su compleja estructura geomorfológica, a lo que se apunta en general es a identificar las dificultades que físicamente ofrece este terreno a su poblamiento (Mardones & Vidal, 2001; Ilabaca, 1995, 1993). Las complejidades geomorfológicas, miradas sistémicamente, permiten comprender, y al mismo tiempo avanzar en la valoración de la riqueza que tiene la zona en términos ecosistémicos y en cuanto a sus servicios ambientales. Es precisamente por tal conjunción que algunas de las acciones desarrolladas en términos de intervenciones urbanas son entendidas como profundamente impactantes desde el punto de vista ambiental (Smith & Romero, 2009), con lo que comprometen la sustentabilidad urbana (Rojas, Muniz & García, 2009).

Hay dos elementos de relevancia fundamental que, en el caso del Área Metropolitana de Concepción, inciden de una u otra forma en la idea de ciudad: la tierra y el agua. Lo telúrico y lo hídrico, así como le otorgan su sello, también generan aquella tensión que otorga sentido difuso a un proyecto de desarrollo fallido y esquivo.

La pregunta, entonces, que parece simple, pero no resulta evidente de responder, es cómo se mira e incluye esta mirada de elementos tan básicamente significativos para la ciudad. La antigua y presocrática Grecia entendía que los elementos tierra, agua, aire y fuego eran cruciales en la comprensión del mundo. La quintaescencia o el éter, sugeridos por Aristóteles y retomados por los científicos del siglo xix, permitieron avanzar en la idea de que algo impregnaba la posibilidad de articulación entre dichos elementos. Hoy podríamos especular que la quintaesencia que permite articular los elementos para conseguir el anhelado progreso humano es el concepto de desarrollo.

El devenir territorial de Concepción, desde su fundación en 1550, ha estado de una u otra forma sujeto a la acción telúrica. Hito esencial en este sentido es el traslado de la ciudad desde el sitio de Penco a su actual emplazamiento en el valle de La Mocha, luego del catastrófico terremoto y maremoto de 1751 (Hernández, 1983; Mazzei & Pacheco, 1985; Musset, 2010).

Desde entonces, diversos procesos de ocupación han ido poniendo a la ciudad en una tensión permanente con las aguas. Las inundaciones que cada invierno son comunes, y que en algunos años han alcanzado dimensiones catastróficas (1899, 1951, 1965 y 2006, por ejemplo), no debieran ser motivo de gran sorpresa a la luz de las condiciones de emplazamiento de la ciudad en terrenos...

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