La participación de las regiones en el proceso de formación y aplicación del derecho europeo. El caso español - Núm. 9, Enero 2013 - Revista de Derechos Fundamentales - Libros y Revistas - VLEX 464664422

La participación de las regiones en el proceso de formación y aplicación del derecho europeo. El caso español

Autor:Francisco Flores Turrado
Cargo:Doctor en Derecho por la Universidad de Deusto (Bilbao, España), área de Derecho Constitucional
Páginas:33-74
RESUMEN

En el contexto de integración europea, cobra un interés especial Comunidades Autónomas españolas, tanto en la fase de formación de la voluntad del Estado (fase ascendente), conformando primero una posición común autonómica, y acompañando después al Estado en las reuniones de la Comisión y del Consejo Europeo, como en la fase de aplicación de la normativa comunitaria (fase descendente), ejecutando ... (ver resumen completo)

 
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Revista de Derechos Fundamentales
- UNIVERSIDAD VIÑA DEL MAR - Nº 9 (2013), pp. 33-74
RESUMEN
ABSTRACT
LA PARTICIPACIÓN DE
LAS REGIONES EN EL
PROCESO DE FORMACIÓN Y
APLICACIÓN DEL DERECHO
EUROPEO. EL CASO ESPAÑOL
FRANCISCO JAVIER FLÓREZ TURRADO*
En el contexto de integración europea, cobra un interés especial Comunidades Autóno-
mas españolas, tanto en la fase de formación de la voluntad del Estado (fase ascendente),
conformando primero una posición común autonómica, y acompañando después al
Estado en las reuniones de la Comisión y del Consejo Europeo, como en la fase de apli-
cación de la normativa comunitaria (fase descendente), ejecutando el derecho europeo
en la parte que le corresponda a las Comunidades Autónomas, de acuerdo a su compe-
tencia material. En correspondencia con esta realidad, los nuevos Estatutos de Autono-
mía promulgados desde 2006 contienen una visión europea de la que antes carecían, y
formulan novedosas previsiones de participación en su proceso normativo.
Palabras clave: Gobernanza europea, Comunidades Autónomas, Subsidiariedad, Tribunal
Constitucional.
Considering the background of the European integration process, the participation of
the Autonomous Communities takes a special interest in Spain, both (i) in the formation
of the State’s will (ascendant phase), fi rst, shaping a common autonomic position and
second, accompanying the State in the meetings of the European Commission and the
European Council, as (ii) in the implementation of the European rules (descendant phase
of communitarian law) in the part which corresponds to the Autonomous Communities
according to their material powers. In accordance with this situation, since 2006 some
of the autonomous communities have approved new Statutes of Autonomy that contain
a European vision that they lacked before and provide for new forms of participation in
their regulatory processes.
Key words: European governance, Autonomous Communities, Principle of Subsidiarity,
Constitutional Court.
Recibido: 22 de noviembre de 2012.
Aceptado: 4 de marzo de 2013.
* Doctor en Derecho por la Universidad de Deusto (Bilbao, España), área de Derecho
Constitucional. Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Máster en Comuni-
dades Europeas y Derechos Humanos por la Universidad Pontifi cia de Salamanca (España).
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I. INTRODUCCIÓN1
“Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará
gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una soli-
daridad de hecho”. Quedan lejos las palabras pronunciadas por Schu-
man2 y sin embargo suenan muy cercanas. Hablaba también en su
discurso de una federación europea, que, sesenta y dos años después,
aún está pendiente, pero que ha dejado de ser solo un sueño.
La Europa comunitaria se construyó por los Estados y sobre los
Estados como únicos sujetos, y a partir de ellos sigue pivotando la
mayor parte de su acción política, la actividad legislativa y la práctica
judicial. Sin embargo, los Estados ya no hablan con una única voz,
han acometido en no pocos casos procesos internos de descentraliza-
ción administrativa y política, y esto ha tenido consecuencias respecto
a la formación de su posición europea y a su presencia en las institu-
ciones comunitarias. Por tanto, cuando hablamos de Estado miembro
ya no nos referimos forzosamente al Gobierno central respectivo, ni
debemos dar por sentado que el poder de representación y la misma
voluntad del Estado está formada exclusivamente por dicha instan-
cia3. Del mismo modo, la Unión Europea (UE) ha ido tomando con-
ciencia de la necesidad de acercarse al ciudadano para hacer más visi-
ble el proyecto europeo, de la fuerza que supone para la implantación
europea contar con los niveles subestatales que disponen de la compe-
tencia sobre las materias atribuidas. El principio de subsidiariedad4,
que asomara en Maastricht en el ya lejano 1992, se asienta con mayor
1 Un desarrollo más amplio de este tema se puede ver en FLÓREZ TURRADO, Francisco
Javier, ¿Hacia un Estado Autonómico desconstitucionalizado? El futuro del modelo
territorial español en el marco de la integración europea, Oñati, Instituto Vasco de Ad-
ministración Pública (IVAP), 2012.
2 Declaración de 9 de mayo de 1950 realizada por el ministro de Asuntos Exteriores
francés, Robert Schuman, en París, “Declaración Schuman”, que se reconoce como el
primer paso para la creación de una organización europea supraestatal (la futura CECA).
El 9 de mayo, Día de Europa, se ha convertido en uno de los símbolos europeos.
3
ALBERTÍ ROVIRA, Enoch, “Las regiones en el debate sobre la nueva arquitectura insti-
tucional de la Unión Europea”, en: Investigaciones Regionales, N° 2 (2004), p. 176.
4 Un principio, por cierto, que se asienta en la doctrina social de la Iglesia Católica,
que propugna la ayuda (“subsidium”) del Estado en favor del bien común únicamente
cuando los particulares u organismos primarios no realizan adecuadamente su labor,
protegiendo de esta manera la libertad y la iniciativa de las personas frente a los po-
sibles abusos de instancias superiores.
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impulso y con nuevos actores desde la entrada en vigor del Tratado
de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009. Esta nueva seña de identidad la
encontramos ya en el artículo 1, segundo párrafo, del nuevo Tratado
de la Unión Europea (TUE), con una referencia directa a los “pue-
blos” de Europa, así como al mandato de mayor proximidad al ciuda-
dano: “El presente Tratado constituye una nueva etapa en el proceso
creador de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Eu-
ropa, en la cual las decisiones serán tomadas de la forma más abierta y
próxima a los ciudadanos que sea posible”.
Estas nuevas premisas que hablan de un mayor protagonismo
regional europeo en consonancia con el mayor desarrollo subestatal
experimentado, de la responsabilidad en la ejecución del derecho
comunitario por parte del nivel estatal a quien corresponde la compe-
tencia, de la presencia regional efectiva en la formación y dirección de
la posición estatal ante la Comisión y el Consejo Europeo, y del papel
imprescindible de los Parlamentos regionales para la puesta en prác-
tica del principio de subsidiariedad. También, del difícil papel que
tiene el Comité de las Regiones (CdR) como interlocutor subestatal
y como órgano privilegiado de consulta, que ha visto nuevamente
reforzado su poder por el Tratado de Lisboa (Arts. 300 y 305-307
TFUE), sin llegar aún a la consideración de Institución comunitaria.
Si bien en el CdR se agrupan regiones y también entes locales con
capacidades distintas y esto no deja de ser un problema en cuanto a
funcionamiento y objetivos, en nuestra refl exión nos dirigimos princi-
palmente a las Regiones con capacidad legislativa, por representar esta
la realidad del Estado Autonómico español, y constituir una cualidad
diferencial esencial para la defensa de sus posiciones constitucionales
y su mayor protagonismo europeo, además de agrupar buena parte de
la población comunitaria actual.
Trasladamos al nivel europeo la realidad española, con las virtudes
y las carencias de un modelo territorial sin carta de naturaleza consti-
tucional, pero con la fuerza que otorga su construcción desde la base.
La ausencia de Europa en la Carta Magna se ha visto compensada por
el desarrollo estatutario. Los nuevos Estatutos de Autonomía son un
refl ejo del nuevo rol con el que afrontan las Comunidades Autóno-
mas (CCAA) su presencia europea. En este sentido, Cruz Villalón5
5 CRUZ VILLALÓN, Pedro, “Las autonomías regionales en el proyecto de Tratado/Consti-
tución para Europa”, en: Informe CCAA 2003, Barcelona, IDP, (2004), pp. 801-815.

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