Segundo prólogo - - - La Nulidad Procesal Civil, Penal y de Derecho Público - Libros y Revistas - VLEX 370154150

Segundo prólogo

Autor:Orlando Poblete Iturrate
Cargo del Autor:Rector, Profesor de Derecho Procesal Universidad de los Andes
Páginas:15-17
 
EXTRACTO GRATUITO
15
SEGUNDO PRÓLOGO
El profesor Otero Lathrop, prestigioso abogado y reconocido
académico, nos entrega un nuevo aporte al Derecho Procesal nacio-
nal. Utilizando un método particular, de corte clásico, y centrado
esencialmente en su variada experiencia universitaria y de litigante,
nos expone un cúmulo de reflexiones en torno a la nulidad que
reflejan su especial interés en el tema y sin exagerar, su pasión por
ciertas cuestiones puntuales de la misma, que sugiere como las más
relevantes.
Como es sabido, resulta condición esencial para el logro efecti-
vo de la tutela jurídica que los actos procesales que se realizan en
procura de una sentencia estimatoria de la acción, estén provistos
de eficacia. Las voluntades que se exteriorizan en el proceso y se
traducen en actos de postulación, actos de prueba o actos de decisión,
deben adecuarse a las normas que los regulan, generalmente de
orden procesal, para producir los efectos queridos. De lo contra-
rio, el incumplimiento de presupuestos o de requisitos de lugar, de
tiempo o de forma, genera una irregularidad, una ineficacia, que
merece sanciones.
La ley procesal especialmente, pero también las de otras natura-
lezas, han sido, en general, prolíficas en la tipificación de situaciones
en que el ejercicio de los derechos queda extinguido, como en la
preclusión, o de hipótesis que sancionan la irregularidad del acto
con la privación de sus efectos. En esta última perspectiva surgen la
inexistencia, la nulidad procesal y la inoponibilidad como máximas
expresiones del interés del legislador en sancionar la desviación de
las formas, pero caben también otros mecanismos como la inadmisi-
bilidad y la caducidad. En suma, eficacia e ineficacia son cuestiones
vitales, siempre presentes en el devenir del proceso. Ni las partes
ni sus representantes ni el juez pueden ser indiferentes a ellas y si

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA