Técnica: dimensión de la lucidez - Retórica. Un ensayo sobre tres dimensiones de la argumentación - Libros y Revistas - VLEX 275055735

Técnica: dimensión de la lucidez

Autor:Rodrigo Valenzuela Cori
Páginas:49-101
RESUMEN

Una estética de la estructura - El tono objetivo: la fuerza de las cosas - La visión de mundo: las cosas que son - La visión de mundo: las cosas que pasan - El marco integrador de la lógica: primero el disparo, después el blanco - El marco integrador de la lógica: la luz del logos - Dónde estamos

 
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2. TÉCNICA: DIMENSIÓN DE LA LUCIDEZ
UNA ESTÉTICA DE LA ESTRUCTURA
No confundamos el dominio de una técnica para hacer ciertas cosas
correctamente, con el dominio del discurso técnico para lograr que
terceros decidan que dichas cosas se hagan. La técnica sirve para
fabricar bienes o servicios. El discurso técnico sirve para mover
a terceros a la acción. El tema de este ensayo no es cómo llevar
a cabo la fabricación de bienes o servicios, sino cómo lograr la
acción de terceros.
Estas dos cosas se confunden, sin embargo, con más frecuen-
cia que la que uno imaginaría. Más de una vez hemos visto al
joven técnico aburrir y confundir con una letanía interminable
de detalles técnicos al que tiene que tomar una decisión. Por
ejemplo, al gerente general o al directorio cuya aprobación el
técnico necesita para que se tome una decisión de gestión. O, tal
vez, a los ministros de Corte para que fallen en un sentido y no en
otro. Todo lo que ese joven ha dicho es técnicamente correcto,
pero no ha movido al gerente general, al directorio o a la Corte
a actuar en el sentido buscado. El muchacho domina su técnica,
pero no la dimensión técnica del discurso.
Esto explica, por ejemplo, que a menudo la venta o las princi-
pales presentaciones de los servicios técnicos dados por una firma
de profesionales a un cliente, son hechas por un profesional de
experiencia que a menudo tiene menos dominio de la técnica
que los técnicos más jóvenes que ejecutarán o han ejecutado el
encargo.
Lo que ocurre, y que el novato descubre observando al de
más experiencia en la acción, es que la efectividad del discurso
técnico no depende de su fuerza técnica, sino de su fuerza re-
RETÓRIC A
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tórica. Depende, como veremos luego, de un juego de simula-
ciones y disimulaciones; un juego de luces que ilumina ciertas
cosas, dejando otras en la sombra, creando la ilusión de que sólo
existe lo que ha sido iluminado. La precisión de la sintaxis, la
claridad de los conceptos, la dureza de los datos, la validez de las
inferencias, todo ello disimula la maleabilidad del lenguaje, el
sesgo de las definiciones, lo incompleto y angulado de los datos,
los valores contrapuestos en juego, la existencia de alternativas
también defendibles. El discurso técnico tiene indudablemente
un efecto explicativo, pero tiene una finalidad expresiva. Más aún,
en esta dinámica entre explicación y expresión, entre función y
forma, entre estructura y apariencia, es la expresión, la forma,
la apariencia, lo que da al discurso técnico su verdadera fuerza
para mover a terceros a la acción.
Podemos hacer un interesante paralelo con la arquitectura
de las iglesias góticas. En ellas el esqueleto arquitectónico no
se oculta (como sí se ocultaba detrás de una ornamentación de
estucos y pinturas en las iglesias románicas y bizantinas), sino
que se resalta: la decoración es el conjunto de elementos estruc-
turales. Podría decirse que la arquitectura muestra la técnica
de construcción. Mal dicho estaría. La opción no es técnica: es
sobre todo estética. Es la estética de una mística de la geometría,
una visión matemática de la divinidad y, entonces, de la casa de
Dios. Como los platónicos y pitagóricos de todos los tiempos, los
maestros de Chartres –escuela fundamental en el desarrollo de
esta arquitectura– estaban obsesionados con la geometría y los
números. La arquitectura gótica no es un triunfo del funciona-
lismo. No es que se muestre la verdadera interacción física de
cargas y soportes. No saltan a la vista desde la nave central ni las
pesadas columnas ni los muros gruesos sostenidos desde afuera
por enormes arbotantes. Se ven, en cambio, columnas que se
descomponen en otras finas columnas que continúan en nervios
que parecen sostener la bóveda, muros que dan la impresión de ser
delgados y, con ayuda de las vidrieras, casi transparentes, todo
en una dinámica de curvas, líneas y ángulos que hablan de una
estructura dependiente sólo de la perfección de la geometría. Es
un triunfo estético y no del funcionalismo. Es así que, si entramos
en una iglesia gótica, tenemos la impresión que todos estos ele-
mentos geométricos cumplen la función de sostenerla, así como
2. TÉCNIC A: DIMENSIÓN DE L A LUCIDEZ
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las partes y piezas del discurso técnico nos dan la impresión de
sostener irrebatiblemente la conclusión.
El discurso técnico es, entonces, un estilo de discurso, mar-
cado por una particular estrategia de composición que muestra una
estructura que parece sostener la argumentación y, a la vez, oculta
lo que realmente la sostiene.
Hay tres aspectos del discurso que nos servirán para mejor
comprender y a la vez diferenciar entre sí los estilos técnico, poé-
tico y polémico. Llamémoslas el tono, la visión de mundo que cada
uno ofrece y el marco integrador del discurso mismo.
Arriesgándome a ser acusado de simpleza ante un tema lleno
de matices y complejidades, opto por presentar al lector ¡otra
tabla más!, esta vez con un esquema sobre la forma que toman
estos tres elementos distintivos en cada uno de nuestros estilos de
discurso. Ofrezco esta tabla como mapa de la ruta que seguiremos.
Como todo mapa, es una simplificación extrema de la geografía
y topografía reales que encontraremos en terreno. Pero a la vez,
como todo mapa, es útil si aceptamos que sólo pretende destacar
ciertos hitos que nos será beneficioso tener en mente para mejor
entender lo que vemos durante el camino.15
Examinemos bajo este prisma de dónde surge la efectividad
del estilo técnico de discurso.
15 Aristóteles se refiere como sigue al ethos, al pathos y al logos: “Hay tres modos de
persuasión discursiva. La primera depende del carácter del que habla; la segunda, de
colocar al auditorio en un cierto estado de ánimo; la tercera, de la demostración, o
demostración aparente, dada por el discurso mismo” (Aristóteles, Retórica 1356ª).
Discurso Polémico
Tono ágil, flexibl e,
plástico.
Un campo de b atalla
confi gurado por la
estrategia.
El espectáculo.
Destaca la credibilidad
del ethos.
Es el ámbit o de la
astucia.
El tono
La visión de
mundo
El marco
integrador
Discurso Técnico
Tono objetivo.
Un mundo atomizado en
conceptos y datos.
La lógica.
Destaca el brillo del
logos.15
Es el ámbit o de la
lucidez.
Discurso Poético
Tono comunitario.
Un mundo integrado por
metáforas y cuentos.
La memor ia co lec-
tiva.
Destaca la seducción
del mythos.
Es el ámbit o de la
fantasía.

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