Venezuela: la descentralización en el socialismo - Núm. 4-3, Septiembre 2013 - Revista Chilena de Derecho y Ciencia Política - Libros y Revistas - VLEX 486904430

Venezuela: la descentralización en el socialismo

Autor:Pedro Rodríguez Rojas/Janette García Yépez
Cargo:Académico Investigador/Académica Investigadora
Páginas:213-235
RESUMEN

La nueva dinámica del poder político y el desarrollo económico en Venezuela hay que entenderlos en el contexto de La Nueva geometría del Poder, el necesario reacomodo territorial, el fortalecimiento del poder popular, Comunal y de los Núcleos de Desarrollo Endógeno. En Venezuela el desarrollo endógeno es un mecanismo dentro del proceso para la construcción de nuestro socialismo. Por lo tanto este ... (ver resumen completo)

 
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A El dilema entre centralización y descentralización

Históricamente Venezuela ha sido un país desarticulado: Primero no nos pobló una sola etnia aborigen, sino varias con sus diversidades, segundo, el proceso de colonización fue también disperso y nos hizo dividir el país y regirnos administrativamente desde el punto de vista económico, político-jurídico y hasta religioso dependiendo de dos Virreinatos distintos, hacía el oriente del país del de Santo Domingo y hacia el occidente el de Nueva Granada.

Venezuela se integró territorialmente, a través de un conjunto de instituciones coloniales en el siglo XVIII, de las cuales la Capitanía General de Venezuela, fue la que le dio unicidad a las provincias genésicas de nuestro país; por la Real Cédula de 8 de septiembre de 1777 Carlos III ordenó separar las provincias de Cumaná, Guayana y Maracaibo y las islas de Trinidad y Margarita, del Virreinato del Nuevo Reino de Granada, agregándolas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de Venezuela. Asimismo, Maracaibo y Guayana se separaron en lo jurídico de la Audiencia de Santa Fe y pasaron también a depender de Santo Domingo. El territorio quedaba uni?cado en

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torno a un mismo gobernador y capitán general, un mismo intendente y una misma audiencia3

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Es a partir de 1777 cuando comienza un proceso de uni?cación jurídica del territorio, pero no tan fácil desde el punto de vista político y cultural. Desde la colonia las principales ciudades se ubicaron al Norte del territorio, quedando históricamente despoblada la zona Sur donde están los principales recursos naturales. Todo lo que representó en el Siglo XIX el caudillismo es manifestación de la difícil relación entre cada unas de las regiones que conforman nuestro país, mas aún cuando hasta las primeras décadas del siglo XX no existían vías de comunicación aptas para la mayor interconexión.

Desde el inicio del proceso de independencia se pone de mani?esto el enfrentamiento entre el federalismo y el centralismo, entre quienes querían constituir una república donde en lo interior existieran gobiernos con relativa autonomía y quienes por el contrario luchaban por un poder central. Este ultimo caso esta claramente representado por el pensamiento de Bolívar, quien consideraba que el federalismo podía ser un buen sistema de gobierno pero no para los países americanos, éstos necesitaban unidad, un solo poder central, un estado sólido capaz de enfrentar las amenazas internacionales. Y en el caso concreto de Bolívar, no eran su?cientes los estados nacionales sino la federación de las ex colonias americanas.

Desde entonces en nuestras constituciones y en el debate político ha estado presente esta diatriba entre federalismo y centralismo. Quizás el epicentro mayor de este debate fue la Guerra Federal (1859-1864) y la constitución de 1864. Aunque en realidad, como bien sabemos, el termino federación en Venezuela tomó el signi?cativo de revolución social y no simplemente una forma de administración gubernamental.

A pesar que la Constitución de 1864 proclamaba una república federal, lo cierto es que desde entonces en la práctica gubernamental lo que se vieron fueron intentos por desarrollar un modelo centralista. En el caso de Guzmán Blanco, si bien éste tuvo que negociar y permitir ciertos poderes a los caudillos que dominaban el territorio nacional, paralelamente fue creando las bases de un modelo central a través de la modernización del estado y la administración pública, las vías férreas, ?uviales y telégrafos entre otras, así como la eliminación de impuestos inter regionales y así ir constituyendo un mercado nacional

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propio de las sociedades pre-capitalistas.

Durante el gobierno de Castro pero más aún durante el gomecismo se desarrollaría una política de enfrentamiento a los caudillos hasta su aniquilación, y gracias a la renta petrolera se pudo consolidar las redes de comunicación y sobre todo consolidar un ejército nacional moderno.

El siglo XIX venezolano ha sido considerado como un período de fraccionamiento del territorio, caracterizado por la desarticulación y el aislamiento de las diversas regiones del país, es decir, la disgregación del espacio, pero esto cambió en las últimas décadas de dicho siglo e inicios del XX cuando se observa un mayor proceso de integración nacional, a través del mejoramiento de las vías de comunicación, la solidaridad y complementación de las regiones de singular interés, la estructuración de paisajes abiertos al mercado internacional y la coexistencia de regiones de aprovisionamiento local.4

Los gobiernos posteriores, desde el período de López Contreras y Medinas Angarita promovieron una política para fortalecer el estado nacional, desde las Juntas Económicas (1937), la creación del Banco Central de Venezuela (1939), la Corporación Venezolana de Fomento (1947) hasta llegar al CORDIPLAN de 1960, serían elementos que irían diseñando la política económica dirigidasno por las provincias ni por los individuos- sino desde el poder central. Claro un poder central claramente vinculado a los grandes intereses económicos nacionales y trasnacionales, un poder central vinculado inherentemente a las cúpulas económicas ubicadas fundamentalmente alrededor de la capital del país.

Desde entonces lo que ha existido es una puja entre los intereses de estos sectores dominantes en la capital con los grupos económicos medios que desde distintos lugares de la provincia exigen mayores cuotas de poder. En Venezuela no sólo tenemos una profunda desigualdad social, que tiene que ver con lo desigual de la propiedad sobre los medios de producción, pero también esta determinado por el desigual acceso a los medios de formación intelectual y cultural y estas estructuras a su vez están hechas para reproducir consciente e inconscientemente esta sociedad desigual.

Igualmente nuestro territorio nacional ha sido desequilibradamente utilizado, concentrándose en la población en el Norte costero donde no hay recursos naturales (agua, energía, suelos cultivables) y por el contrario donde se encuentra mayoritariamente estos recursos no existe casi población.

El Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, resume de la manera

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siguiente las deformaciones de nuestra ocupación territorial:

...un proceso de ocupación del país con marcada tendencia hacia la concentración de la población y las actividades productivas en un número reducido de núcleos urbanos localizados en la franja centro-norte-costera, en contraste con el resto del país, una gran extensión semidespoblada con un enorme potencial en recursos. Esta desequilibrada ocupación del territorio nacional creó graves problemas sociales y ambientales en sus principales ciudades y restó dinamismo a la provincia

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Esto no sólo produce graves problemas de desempleo, de di?cultad y costos para obtener alimentos y servicios, sino que aumenta los niveles de contaminación, pobreza y riesgos frente a un embate natural. Está realidad ha contribuido a la deformación del territorio nacional, caracterizada entre otras cosas por:

U? Concentracion poblacional y económica en la region norte-costera: economia de puerto

U? Cerca del 50% de la población se encuentra en el 2% del territorio U? En el resto del territorio se encuentra el 90% de los recursos naturales: agua, energía, suelos cultivables
U? Son graves los problemas de desempleo, contaminación, pobreza, riesgos sísmicos, entre otros.

Durante la década de los años treinta, Venezuela confronta la superposición de dos tiempos económicos: uno, marcado por la declinación de la economía agro-exportadora y, otro, signado por la irrupción de la economía petrolera. El impacto petrolero inicia la verdadera integración del mercado interno, acelera el éxodo rural hacia las áreas petroleras de oriente y occidente y favorece ampliamente el sector público, especialmente en el centro-norte del país. Los efectos de la abundancia de divisas se hacen sentir con mayor intensidad desde mediados de siglo con la política de sustitución de importaciones y los equipamientos del territorio. La red nacional de carreteras, el desarrollo capitalista de la agricultura, la industrialización, el fortalecimiento del sistema de ciudades y la ampliación de los cinturones periurbanos de pobreza, se cuentan entre las

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principales transformaciones socioterritoriales del país.6

Este enfrentamiento entre estos intereses va a llegar a su apogeo con la crisis de la renta petrolera, ya que la abundancia había permitido que desde Caracas se bajaran algunos recursos al interior. En estos años, en el contexto del neoliberalismo, estos sectores económicos se unen a los intereses de otros sectores políticos que exigen la descentralización, pero una descentralización que en el contexto del capitalismo venezolano lo que buscaba era aumentar el poder de esos grupos, que desde el interior exigían mayores libertades y en muchos casos permitieron que gobiernos estadales, alcaldías y grupos económicos establecieran convenios con intereses internacionales, muchos de ellos lesivos al interés nacional y que contribuían a una competencia entre regiones por captar ?nanciamientos, inversiones y todo tipo de acuerdos con el extranjero, contribuyendo a desarticular al estado venezolano.

En principio, difícilmente exista alguien que se atreva a negar las bondades de los procesos de descentralización y las luchas encabezadas por la sociedad civil por elevar su grado de participación, pero desde nuestro punto de vista el peligro esta cuando se asumen posiciones exageradas con todo lo que tenga que ver con administración pública central y más aún contra el Estado Nación. El localismo pudiera estar por el contrario aumentando las fuerzas de las élites del poder económico y político ya que tanto...

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