Factores económicos y sociodemográficos - Núm. 173, Enero 2020 - Serie Informe Sociedad y Política - Libros y Revistas - VLEX 838828042

Factores económicos y sociodemográficos

Autor:Miguel Ángel Martínez M.
Cargo:Doctor en Conflicto Político y Procesos de Pacificación por la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado y Magíster en Ciencias Políticas por las universidades Central de Venezuela y Simón Bolívar, respectivamente
Páginas:13-15
 
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Libertad y Desarrollo
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4. FACTORES ECONÓMICOS Y SOCIODEMOGRÁFICOS
a literatura especializada tiende a reforzar la idea
general de que las grandes movilizaciones popula-
res -incluyendo las que originan profundas revolu-
ciones- no están directa ni principalmente asocia-
das con situaciones de pobreza ni miseria sino, más bien,
con la repentina insatisfacción de expectativas, especial-
mente si éstas se han venido incrementando en los últimos
tiempos. El postulado clásico al respecto está sintetizado
en la famosa tesis de la “privación relativa” (relative depri-
vation) que formulara en su tiempo Ted Gurr, y que fuera
plasmado en su célebre libro Why Men Rebel (1970).
Dicho planteamiento luce reforzado por las conclusiones
de estudios más recientes en los que se analiza una gran
variedad de casos de estudio. Así, se observa, por ejemplo,
que la subida del precio de los alimentos y la falta de em-
pleo parecen estar altamente relacionadas con la irrupción
de estallidos revolucionarios urbanos (Goldstone, 2003:
11). Del mismo modo, se aprecia que entre los factores
más altamente relacionados con el pronóstico de graves
crisis políticas en el lapso de los siguientes dos años es
el súbito aumento de la mortalidad infantil (Goldstone et al,
2010), variable considerada como un indicador proxy del
desempeño general de las condiciones de salud.
Por otro lado, autores como Paul Collier (2009) han llama-
do la atención sobre la tendencia por la cual los regímenes
políticamente más inestables suelen contarse entre las de-
mocracias más pobres y entre las autocracias más ricas,
medidas en términos de ingreso per capita. En otras pala-
bras, la situación general en la que suelen materializarse
con mayor fuerza los cuestionamientos al orden político
vigente no es la de la miseria o la pobreza generalizadas,
sino que coincide más bien con un bienestar parcial o rela-
tivo que generalmente viene combinado con expectativas
importantes que han sido alimentadas por una experiencia
reciente de progreso socioeconómico.
Dichos hallazgos parecen reforzar a su vez la bien conocida
tesis de autores como Seymour M. Lipset (1959) y Samuel
Huntington (1994) sobre los “requisitos sociales de la de-
mocracia”, según la cual lo habitual es que en una sociedad
Lse incrementen las luchas por la ampliación de las posibili-
dades de participación política de sus ciudadanos sólo tras
alcanzar ciertos niveles mínimos de bienestar material y
modernización cultural. Y si queremos ir más lejos, incluso
es posible encontrar en la Política de Aristóteles argumen-
tos mediante los que se relaciona a los gobiernos de gran
participación popular con sociedades de amplias clases
medias o pequeños propietarios.
Lo anterior no contraviene, pero sí amplía signicativamen-
te el marco de comprensión que ofrece el argumento -muy
en boga en estos tiempos en el plano del discurso político
y de las narrativas alimentadas por diversos medios de co-
municación- en torno al carácter crucial de la desigualdad
como detonante de grandes ciclos de protesta. Ciertamen-
te, la desigualdad no favorece la estabilidad democrática,
en tanto da pie a todo tipo de polémicas y argumentos po-
líticos para cuestionar los grados de justicia imperantes
en el régimen social y político de turno, pero la literatura
especializada en materia de protestas y movilizaciones po-
pulares parece demostrar que no es el principal ni mucho
menos el único factor detonante de las mismas.
A estas macrotendencias generales en el ámbito socioe-
conómico conviene agregar otras de carácter más puntual
y acotado en el tiempo, las cuales parecen haber tenido
una incidencia signicativa y concreta en las crisis a las
que de modo particular se reere el presente informe. Es-
pecialmente relevante en América Latina ha sido el n del
ciclo de alzas en los precios de los commodities y materias
primas, coincidente en términos generales con la década
transcurrida entre los años 2004 y 2014. Dicha subida
de precios fue estimulada por el crecimiento económico
sostenido que experimentaron países como China e India,
donde durante ese lapso se ampliaron considerablemente
los patrones de consumo de grandes capas de la población
que pasaron a formar parte de la clase media.
En vir tud de lo anterior, y al estar aún la mayor parte de
las economías latinoamericanas orientadas a la expor ta-
ción de materias primas, dicho ciclo expansivo redundó
también, no sólo en un destacado crecimiento económico,

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