¿Por qué no bajan las tasas de criminalidad en Chile? - Derecho penal, criminología y política criminal en el cambio de siglo - Libros y Revistas - VLEX 324889891

¿Por qué no bajan las tasas de criminalidad en Chile?

Autor:Jean Pierre Matus
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho Penal, Universidad de Chile
Páginas:177-211
RESUMEN

1. Introducción - 2. El problema: El aumento de las tasas de criminalidad en Chile en contraste con su disminución en los Estados Unidos - 3. Los factores que inciden en la disminución de los delitos en Estados Unidos. La situación chilena como grupo de control. Hipótesis de trabajo - 4. Factores que según Levitt influirían poco o nada en la disminución de la criminalidad en Estados Unidos. Rol... (ver resumen completo)

 
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1. INTRODUCCIÓN
En 2004 Steven D. L
EVITT
discutió el verdadero impacto de las razo-
nes que más frecuentemente se citaban en la prensa norteamericana
para explicar la inesperada, persistente y generalizada baja en las
tasas de criminalidad de los Estados Unidos de América durante la
década de 1990, tendencia que no ha variado en los primeros años
del siglo XXI. Según LEVITT,
“La mayoría de las supuestas explicaciones […] –entre ellas, la
solidez de la economía, los cambios demográficos, las mejores
estrategias policiales, las leyes de control y porte legal de armas
y un aumento en la aplicación de la pena de muerte–, no juegan
un rol directo en el descenso de la criminalidad. Por el contrario,
existen cuatro factores que determinan prácticamente todo el
descenso visto en la criminalidad: el incremento del número de
policías, el aumento de la población penal, la disminución de la
epidemia del crack y la legalización del aborto”.1
Me propongo en este lugar contrastar las explicaciones ofrecidas
por la literatura norteamericana con la realidad chilena, donde a
partir de las mediciones disponibles se ha producido un fenómeno
*
Aparecido por primera vez en Latin American and Caribbean Law and Economics
Association (ALACDE) Annual Papers (2006), Berkeley Program in Law and Economics,
e-Scholarship. También en Revista de Derecho penal y Criminología, UNED (España),
Nº 18 (2006), pp. 533-567.
1
L
EVITT
, “Understanding Why Crime Fell in the 1990s: Four Factors that Explain
the Decline and Six that Do Not”, en Journal of Economics Perspectives, Vol. 18, Nº 1
(2004), pp. 163-190. Su traducción aparece en Ius et Praxis, Vol. 10, Nº 2 (2004),
Trad. Jean Pierre MATUS.
VIII. ¿POR QUÉ NO BAJAN LAS TASAS DE
CRIMINALIDAD EN CHILE?*
DERECHO PE NAL, CRI MINOLOGÍA Y P OLÍTICA CR IMINAL E N EL CAMBIO DE SIG LO
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inverso, esto es, un persistente aumento en las tasas de criminalidad.
Para ello, describiré primero la evolución de las tasas de criminalidad
en Chile, estableciendo los puntos de comparación posibles con la
realidad estadounidense. A continuación, procuraré contrastar con
los datos empíricos disponibles cada una de las causas que se discuten
respecto de la realidad norteamericana, y ofreceré mis hipótesis acerca
de los fenómenos observados. Finalmente, ofreceré mis conclusiones
y recomendaciones de políticas públicas basadas en ellas.2
2. EL PROBLEMA: EL AUMENTO DE LAS TASAS DE
CRIMINALIDAD EN CHILE EN CONTRASTE CON SU
DISMINUCIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS
Entre nosotros, las cifras disponibles que estadísticamente permiten
una comparación precisa de los índices de actividad criminal de los
últimos 10 años provienen de los informes trimestrales y anuales
preparados por la División de Seguridad Ciudadana del Ministerio
del Interior, sobre la base de denuncias presentadas a la policía de
Carabineros.3 Estas cifras, que comprenden los llamados Delitos de
2 La urgencia del problema abordado me impide un análisis más refinado de
lo que permite un punto de vista macro-social, tomado el conjunto del país como
una unidad, reduciendo las estadísticas a tasas por 100 mil habitantes en unidades
de tiempo de larga frecuencia (anuales). Por lo mismo, he utilizado únicamente
los datos disponibles en fuentes públicas y los recogidos por otras investigaciones,
que permiten una aproximación global a los factores mencionados. De este modo,
los resultados que aquí se exponen pueden considerarse hipótesis de trabajos para
un programa de investigación más amplio. Una crítica a este método macro-social,
aquí asumido como provisional, puede verse en C
HAMLIN
/C
OCHRAN
, “An excursus
on the P opulation Siz e-Crime Relat ionship”, West ern Criminolo gy Review, Vol. 5,
Nº 2 (2 004), pp. 119 -130.
3
Esto no significa que carezcan de validez las cifras de denuncias de años
anteriores, recogidas por div ersas instituciones oficiales y por investigadores par-
ticulares, las que se encuentran si stematizadas por la DIVISIÓN DE SEGURIDAD
C
IUDADANA
, M
INISTERIO
DE
I
NTERIOR
, “Diagn óstico de la Seguridad Ciu dadana en
Chile”, Doc umento de trabajo Nº 1. Algunos investigadores han recurrido también
a los datos que recopila la F undación Paz Ciudadana, como LÓPEZ, “Reflexio nes
acerca de l a seguridad ciudadana en Chile: visiones y propuestas para el dise ño
de una políti ca”, CEPAL, Serie políticas sociales, Nº 44 (2000), pp. 9-19; DAMMERT,
“El gobierno de seguridad en Chile 1973-2003”, en DAMMERT (Ed.), Seguridad Ciu-
dadana: experiencias y desafíos, Valparaíso, 2003, pp. 259-282; y Y
ÁÑEZ
/B
ERNASCONI
,
Impacto de la reforma p rocesal penal en la criminalidad en Chile. El caso de la Región del
Maule, Universidad de Talca (Memoria de Grado), 2005. Otros, como NÚÑEZ/RI-
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VIII. ¿ POR QUÉ NO BAJAN L AS TASAS DE C RIMINA LIDAD EN CH ILE?
Mayor Connotación Social (hurtos, lesiones, robos con fuerza, violen-
tos, con intimidación y por sorpresa, violación y homicidio), no sólo
son comparables entre sí, sino también relativamente con las cifras
de denuncias norteamericanas, por referirse en términos generales
a similares delitos que los contemplados en el Uniform Crime Report
(UCR) elaborado por el FBI en los Estados Unidos.
4
Naturalmente, lo
decisivo en esta última comparación son las tendencias más que los
números absolutos y relativos, que reflejan las diferencias culturales
y de organización de ambos países.5
Aunque entre nosotros todavía hay sectores que rechazan de
alguna manera la validez de estas cifras como indicadores de la
actividad criminal,6 todas las investigaciones empíricas, y particu-
larmente las econométricas, están basadas en estas estadísticas,
VERA/VILLAVICENCIO/MOLINA, “Dete rminantes socioeconómicos y demográficos
del crimen en Chile: evidencia desde un panel de datos de las regiones chilenas”,
Estudios de Economía, Vol. 30, Nº 1 (200 3), pp. 55-8 5, han constr uido su prop ia
base de datos. Sin embargo, puesto que las alzas más importantes en las tasas de
delitos s e producen a partir del año 1997 (fecha donde, además, comienzan a
recogerse sistemáticamente los datos), no recurriremos a esos datos an teriores
en esta oportunidad.
4 El programa Uniform Crime Report (UCR) (Informe Uniforme de Delitos) fue
creado en 1929 por la Asociación Interestatal de Jefes de Policía para satisfacer una
necesidad de estadísticas sobre delitos confiable y uniforme para todo el país. El año
1930 se le asignó al FBI la tarea de recolectar, publicar y archivar estos datos. Los
delitos comprendidos en el UCR se dividen en violentos (homicidios, violación, robo
violento, agresiones graves) y contra la propiedad (robo con fuerza en lugar habi-
tado, hurtos, robo de vehículos). Fuente: http://www.fbi.gov/UCR/UCR.htm.
5
Las posibilidades de estas comparaciones sobre la base de estas estadísti-
cas oficiales, puede verse en el detallado trabajo de SEGESSENMANN, International
Comparisons of Recorded Violent Crime Rates for 2000, 11 de junio de 2002, donde se
comparan cifras de Nueva Zelandia con Australia, Estados Unidos, Canadá, Ingla-
terra y Gales. En http://www.justice.govt.nz/pubs/reports/2002/intl-comparisons-
crime/index.html.
6 VARGAS, G., “Delincuencia en Chile: tendencias y desafíos”, Paz Ciudadana,
Nº 1 (2004), pp. 6-11. Significativo a este respecto es el reciente editorial del Diario
“El Mercurio” de 8 de abril de 2005, donde –como si se estuviese leyendo un libro
de criminología crítica de principios de los años 70. (Ver al respecto, LARRAURI, La
herencia de la criminología crítica, Madrid, 1991)– se señala que “deberían descartarse
las denuncias como indicador de la evolución de la delincuencia, porque represen-
tan sólo una proporción de los hechos que ocurren y porque ese porcentaje puede
variar en el tiempo, debido a cambios en los sistemas de registro o en la proporción
de las víctimas que decide denunciar”, proponiendo cambiar este indicador por
las “encuestas de victimización”.

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