Urbanización turística y ocupación del suelo en la península de Hicacos (Varadero, Cuba). Comportamientos diferenciados entre los espacios de uso público y privado. - Vol. 41 Nbr. 124, September 2015 - EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales - Books and Journals - VLEX 636921201

Urbanización turística y ocupación del suelo en la península de Hicacos (Varadero, Cuba). Comportamientos diferenciados entre los espacios de uso público y privado.

Author:Remond-Roa, Ricardo
Position:Ensayo
 
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Introdución (1)

El turismo es un fenómeno global (Cazes, 1994; Violier, 2000) a través del que se conectan lugares, personas, economías y culturas y que, de forma inherente, se resuelve como actividad local, acentuando el carácter específico del lugar. En el inicio del siglo XXI, la actividad turística se había convertido en el sector económico más importante de muchos países y regiones y, a escala local, eso hizo del turismo el factor clave en la configuración de su espacio (Antón, 1998).

Hoy en día, y por regla general, el capital busca nuevas formas de inversión y ha encontrado en el turismo y los sectores afines un ámbito que permite obtener beneficios a corto plazo y que cuenta con buena imagen al "crear desarrollo", como dicen algunos eslóganes simplistas (Navarro-Jurado, Thiel-Ellul & Romero-Padilla, 2015). Las transformaciones en la ocupación del suelo constituyen uno de los aspectos clave para entender la expansión de las actividades turísticas, sus impactos en el territorio y, en general, la construcción espacial. De esto deriva el interés científico por analizar la ocupación del suelo para uso turístico y los factores que intervienen en este proceso. Estos factores son principalmente la demanda turística, las presiones económicas sobre el territorio y el dilema que plantea extender la urbanización como medio para aumentar el número de visitantes, y conservar el territorio, en gran medida como estrategia para favorecer la atractibilidad de ese mismo territorio en proceso de explotación.

En Cuba, después de la caída de! campo socialista, se comenzó a considerar el turismo como una alternativa importante para la recuperación de la economía. Para llevar a cabo este proyecto fue necesario impulsar la construcción de nuevas capacidades hoteleras e infraestructura turística (Salinas & Mundet, 2000). Según datos de la Caribbean Tourism Organization, la llegada de turistas al Caribe creció en un 7,34% entre 2000 y 2004. En Cuba, en ese mismo periodo, el número de turistas aumentó en un 15,47%. Las consecuencias sobre el medioambiente, el territorio y la sociedad son importantes, pero no menos ambiciosos deben de ser los retos del ordenamiento territorial. En este proceso expansionista, el urbanismo y la planificación del territorio desempeñan un papel fundamental. Las particularidades del sistema cubano en cuanto a la propiedad pública del suelo y de los medios de producción deben ser tenidas en cuenta ante posibles comparaciones con otros países de la región.

En Cuba, el organismo rector de la planificación es el Instituto de Planificación Física (IPF), con sus departamentos provinciales (DPPF) y municipales. La lectura del planeamiento es poliédrica y las interpretaciones sobre sus resultados son complejas. Por un lado, hay ciertas evidencias de que sirve para canalizar inversiones turístico-residenciales; por ejemplo, en algunos casos los planes han sido más expansionistas de lo que la realidad económica permite (González et al., 2014). Por otro, la aplicación de la Ley de Gestión de la Zona Costera de 1997 ha servido para corregir errores del pasado y proteger territorio. En la península de Hicacos se ha aprobado un total de cuatro planes urbanos y territoriales, además de estar uno en proceso de aprobación. Los dos últimos planes de ordenamiento son de 1996 y 2001. Entre las principales aportaciones relativas a la ocupación del suelo destacan las medidas que evitan la urbanización continua, delimitando para esto zonas verdes en la península. No obstante, a escala de las parcelas hoteleras, solo tienen en cuenta las áreas edificadas, sin tomar en consideración las restantes formas de ocupación del suelo (áreas verdes, piscinas, zonas pavimentadas, etcétera) (Arias, 2005).

El polo turístico de Varadero tiene un alto grado de consolidación urbana, ha entrado en una etapa de madurez como destino turístico y hay indicadores que apuntan a que, a corto o medio plazo, entrará en una fase de estancamiento (González et al., 2014). En este contexto, el análisis y diagnóstico de la ocupación del suelo es fundamental para la detección de las debilidades y la propuesta de medidas correctoras. El objetivo principal de este trabajo es cartografiar la ocupación y los usos del suelo de la península de Hicacos, analizando, por un lado, las diferencias entre las parcelas hoteleras de uso privado y las zonas costeras de uso público; y, por otro, los contrates espaciales en la artificialización y sellado de suelo en función del período de urbanización del territorio y construcción de la infraestructura turística. Con estos planteamientos, la hipótesis del trabajo es la existencia de una diferente ocupación del suelo según se trate de parcelas hoteleras o zonas costeras, así como una diferente protección territorial y respeto por el dominio público en las actuaciones ejecutadas en la última década, que coinciden con los hoteles situados al final de la península. La aplicación de la Ley de Gestión de la Zona Costera de 1997 (Decreto-Ley No. 212) pudo haber sido decisiva en este aspecto, por cuanto identifica los límites de la zona costera y regula las actividades permitidas en la misma. En definitiva, este trabajo aporta datos inéditos sobre ocupación del suelo y tiene un claro componente aplicado, fundamentado en el diseño y aplicación de un Sistema de Información Geográfico (SIG) y el análisis de los datos e indicadores resultantes.

Estado de la cuestión

En la literatura científica hay trabajos sobre el modelo de crecimiento urbano-turístico en las islas caribeñas (Clarke, 1974; Weaver, 1993), pero son escasos los estudios sobre los modelos de ocupación y usos del suelo en los enclaves turísticos tipo resort. Una de las excepciones es el artículo de Weaver (1993) sobre los modelos de desarrollo urbano y turístico en las pequeñas islas del Caribe, donde construye un patrón de crecimiento evolutivo de círculos concéntricos alrededor del puerto de cruceros (entrada de turistas). La investigación pone de manifiesto que la excepción a este patrón son "the resort strips along the coast" (Weaver, 1993, p. 140). En estos espacios tipo flechas, como Varadero, localizados en Barbados, Antigua o Montserrat, el patrón dependerá de la cercanía al mar, con una primera línea de playa densamente poblada por hoteles, mientras que hacia el interior se ubican los condominios, apartamentos y pequeños hoteles para turistas residenciales y elites locales.

En general, ni la geografía del turismo, centrada en la descripción de estudios de casos sin un enfoque integrador (Shaw & Williams, 1994; Chang y & Huang, 2004), ni la geografía urbana, centrada en otras funciones urbanas--vivienda, comercio, etcétera--(Aliagaoglu & Ugur, 2008) han tratado en profundidad la ocupación y los usos del suelo en enclaves turísticos tipo resort aislado, como son Cancún, la Riviera Maya, Bávaro, Cayo Largo o Varadero.

No obstante, es más prolífica la literatura científica que estudia las distribuciones territoriales de los hoteles, fundamentalmente a escala urbana, y elabora modelos o patrones de implantación territorial (Ritter, 1989; Ashworth, 1989; Egan & Nield, 2000; Shoval, 2006). El estudio pionero fue el planteamiento teórico de Yokeno (1968), al que se unen otros trabajos en distintas ciudades: Tel Aviv (Arbel & Pizam, 1977), Toronto (Wall, Dudycha & Hutchinson, 1985), Christchurch (Pearce, 1987), Europa occidental (Ashworth, 1989), Londres y otras ciudades del Reino Unido (Page & Sinclair, 1989; Egan & Nield, 2000), Nürnberg (Ritter, 1989), Viena (Hofmayer, 1986), Kansas (De Bres, 1994), Yogyekarta (Timothy & Wall, 1995), Kuala Lumpur (Oppermann, Din & Amri, 1996), Estambul (Dokmeci & Balta, 1999; Kerimoglu & Ciraci, 2006), Xiamen (Begin, 2000), Jerusalén (Shoval & Cohen-Hattab 2001; Shoval, 2006) y Madrid (Urtasun & Gutiérrez, 2006).

Según Ashworth y Tunbridge (1990), la distribución de los alojamientos se produce en función de cinco variables: accesibilidad, precios del suelo, servicios medioambientales, inercia histórica y planificación urbana. Cuando el turismo se implanta en un territorio pueden darse dos situaciones de partida (López & Vera, 2001): a) que el turismo utilice un espacio en el que ya existe una estructura territorial con usos ya consolidados, un viario definido y una economía y sociedad tradicionales; b) que llegue a un espacio "virgen" sin apenas desarrollo territorial y deba crearse ex novo el destino. En el primer caso, el turismo se incorpora en el funcionamiento de la sociedad local y en la economía sin generar cambios profundos en el modelo de implantación preexistente. Es el caso de las grandes ciudades como La Habana. En el segundo tipo, y como tendencia general, los usos del suelo se dedican casi exclusivamente a fines turísticos, ya sea en un "núcleo turístico en el entorno de la ciudad", como Cancún, o en un resort aislado, como en Bávaro o Varadero. De esta manera, la actividad turística que se implanta tiende a sustituir la base productiva predominante antes del inicio de la misma y dominan las lógicas económicas y territoriales en régimen de "monocultivo".

En nuestro caso, el modelo turístico dominante en el Caribe se ha caracterizado por la inserción de establecimientos hoteleros--manejados principalmente por capitales externos o mixtos--implantados a modo de enclave segregado tipo resort, donde el destino es manejado por grandes empresas transnacionales. Algunos autores se han referido a este modelo como un tipo de gated communities, a modo de "búnker de playa y sol" (Blázquez, Cañada & Murray, 2011), y han sido analizados aplicando lo que Harvey (2004) denomina "acumulación por desposesión". La aplicación de esta teoría en el turismo no es frecuente y explica la ampliación espacial del turismo hacia la semiperiferia del sistema capitalista, como es el Caribe, contribuyendo a la pérdida de recursos y a un mayor deterioro socioecológico (Blázquez et al., 2011). Las diferencias entre destinos dependerán de...

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