El uso de zonas censales para medir la segregacion residencial. Contraindicaciones, propuesta metodologica y un estudio de caso: Argentina 1991-2001. - Vol. 39 Nbr. 118, September - September 2013 - EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales - Books and Journals - VLEX 635838865

El uso de zonas censales para medir la segregacion residencial. Contraindicaciones, propuesta metodologica y un estudio de caso: Argentina 1991-2001.

Author:Rodríguez, Gonzalo
 
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RESUMEN | Medir la segregación residencial a partir de unidades espaciales arbitrarias construidas por los organismos censales conlleva ciertos inconvenientes vinculados a lo que se conoce como el Problema de la Unidad Espacial Modificable (PUEM). Este problema ha sido generalmente ignorado por la mayoría de los investigadores, como si no afectara los resultados de sus estudios. En este trabajo se discute la legitimidad de usar zonificaciones censales para medir la segregación residencial, y se propone el uso de técnicas de desagregación y reagrupamiento de datos (DRD) que podrían aportar a reducir los sesgos del PUEM. Una de estas técnicas es utilizada para medir la segregación residencial socioeconómica en la Argentina durante el período 1991-2001. Se concluye que en países como Argentina estas técnicas constituyen, sin embargo, una solución muy limitada, y que solo a partir de introducir cambios de política en la gestión de datos censales podrá mejorarse sustancialmente la calidad de los estudios en este y otros carnpos.

PALABRAS CLAVE | segregación, sociología urbana, tecnologías de información y comunicación.

ABSTRACT | Attempts on measuring residential segregation using arbitrary spatial units constructed by census agencies carry certain drawbacks related to what is commonly known as the Modifiable Areal Unit Problem (MMUP). This problem has been generally ignored by urban researchers in this topic as if it would not affect the results of their studies. This paper discusses the legitimacy of using census zoning systems for measuring residential segregation, and proposes the use of data disaggregation and regrouping (DDR) techniques that may at some degree contribute in reducing MAUP biases. One of these techniques ú used for measuring socioeconomic residential segregation trends in Argentina for the 1991-2001 period. We conclude that in countries like Argentina these techniques represent just a partial and limited solution to MAUP. Quality and precision of quantitative studies on residential segregation and other fields dealing with similar problems may be substantially improved only if better access to spatially disaggregated data is provided by census agencies.

KEY WORDS | segregation, urban sociology, information and communication technologies.

Introducción

La segregación residencial puede ser pensada como una relación social entre dos o más grupos o estratos sociales, donde aquellos de mayor poder imponen--por distintos medios, de manera no necesariamente planeada y consciente--limitaciones al acceso al sudo urbano a otros grupos de menor poder. En términos empíricos, la segregación residencial se manifiesta en la distribución desigual de los grupos sociales en el espacio de la ciudad, es decir, la tendencia a la conformación de zonas de superficie, población y densidad variables, pero aproximadamente homogéneas en función de las características de sus habitantes. Hablamos de segregación racial o étnica cuando los sujetos son clasificados por atributos como la raza o la nacionalidad, y segregación residencial socioeconómica (o SRS) cuando lo son a partir de atributos como d ingreso, la educación o h categoría ocupacional. Así, d interés de la sociología urbana en el estudio de la segregación residencial descansa en la tesis ya sostenida por Park (1926) hace casi un siglo, según la cual existiría una correlación entre distancias físicas y distancias sociales: cuanto más desiguales dos personas en términos de estatus, menos probable sería encontrarlas habitando próximas entre si.

Durante más de medio siglo, la sociología urbana anglosajona--en especial la norteamericana--se ha interesado en indagar acerca de las causas y efectos, los niveles y tendencias, y los patrones espaciales que adopta la distribución desigual, especialmente de grupos definidos por atributos étnicos y/o raciales. En América Latina, en cambio, d estudio de la segregación residencial--especialmente h de tipo socioeconómico--recién comenzó a instalarse como tema de actualidad en la agenda de algunos investigadores a comienzos de la década de los noventa. Unos aparecen interesados en sus causas (Préteceille & Ribeiro, 1999; Telles, 1995); otros, en examinar los denominados efectos del vecindario sobre la estructura de activos y oportunidades de los hogares en situación de pobreza (Cunha, Jakob & Jiménez, 2006; Groisman, 2009; Groisman & Suárez, 2005; Katzman, 1999; Sanhueza & Larrañaga, 2007; Suárez et al., 2009), así como la tendencia de estos efectos a incrementar su malignidad cuando la segregación se manifiesta a grandes escalas geográficas (Sabatini, Cáceres & Cerda, 2001). Y hay quienes han procurado aportar simples evidencias acerca de sus niveles y tendencias recientes en ciudades específicas (Rodríguez, 2008; Rodrígnez Vignoli, 2001).

Más allá de las diferencias de enfoques y recortes sobre los distintos aspectos que definen un fenómeno complejo como la segregación residencial, la mayoría de los estudios en este campo parten de una idea o premisa común: la segregación residencial puede medirse, y esta medida constituye un dato relevante para la comprensión, análisis y transformación de la realidad urbana.

Sin embargo, medir la segregación residencial no es una tarea sencilla, pues acarrea una serie de decisiones de orden metodológico (Préteceille, 2000) vinculadas a tres cuestiones fundamentales: i) la definición de las categorías o grupos sociales; ii) la elección de medidas estadísticas; y iii) la decisión de qué unidades espaciales utilizar. El presente trabajo trata específicamente sobre la tercera de estas cuestiones, largamente ignorada o pasada por alto por los investigadores: los problemas metodológicos que se derivan de medir la segregación residencial a partir de datos censales que, en virtud del llamado "secreto estadístico", (1) se encuentran agrupados según zonas que difieren en sus formas, tamaños y criterios aplicados para su delimitación. En este sentido nuestro objetivo es doble. Por un lado, se trata de traer a un primer plano estos problemas metodológicos, aportando a su esclarecimiento. Por otro, esperamos contribuir al debate de soluciones metodológicas alternativas capaces de mejorar la precisión de las mediciones y la comparabilidad de los estudios longitudinales y entre ciudades y países.

Para cumplir con estos propósitos, comenzaremos explicando cómo conceptualizar una distribución desigual de grupos sociales en d espacio, y cómo se mide la segregación residencial a partir de datos agrupados. Veremos después cuáles son los problemas derivados del uso de datos agrupados en zonificaciones censales, tomando a modo ejemplo los casos de Estados Unidos y Argentina. Resumiremos a continuación dos metodologías no convencionales que--apoyadas en el uso de Sistemas de Información Geográfica--podrían contribuir a mejorar sustancialmente las mediciones. Por último, una de estas metodologías, basada en la desagregación y reagrupamiento de datos censales, será sometida a pruebapor medio de un estudio de caso y con el fin de conocer los cambios en la segregación residencial socioeconómica ocurridos en Argentina entre 1991 y 2001.

Medir la segregación como distribución desigual

Una forma de pensar una distribución desigual es exclusivamente en términos de distancia física. Si tenemos una ciudad cuya población puede ser clasificada en dos grupos, A y B, observaríamos si la distancia media entre los miembros dei grupo A difiere de la distancia media de cada miembro de A respecto de cada miembro de B; si ambas distancias medias difieren, existe segregación. Otra forma posible de conceptualizar la distribución desigual es como la variación de la composición social de la población a través de una serie de zonas en que se divide una ciudad. En este sentido--el que más ha interesado a los sociólogos--no existiría segregación si la proporción de cada grupo en cada zona fuera igual a su respectiva proporción en el conjunto de la ciudad. Tradicionalmente, para medir la segregación los investigadores se han servido de datos relevados por los censos nacionales provistos y agrupados en unidades espaciales, a las que llamaremos genéricamente "zonas censales: El procedimiento clásico consiste en tomar los datos censales agrupados en alguna de las distintas zonificaciones disponibles, clasificar a las personas de acuerdo con alguna variable, y aplicar alguno de los tantos índices de segregación conocidos.

Los índices de segregación tienen por finalidad dar cuenta de la medida en que la distribución espacial de los miembros de al menos dos grupos sociales difiere de una distribución de referencia, que podríamos considerar

[FIGURA 1 OMITIR]

El Problema de la Unidad Espacial Modificable (PUEM) y sus implicancias

En contraste con el amplio interés manifestado por los investigadores respecto de los índices de segregación, la discusión metodológica referida a la elección de las unidades espaciales ha ocupado un lugar casi marginal en la literatura sociológica. La mayoría de los investigadores parece desconocer el hecho de que medir la segregación a partir de datos previamente agrupados en zonas censales involucra lo que en geografía y otras disciplinas que hacen uso del análisis espacial se conoce como el Problema de la Unidad Espacial Modificable, o PUEM (Openshaw, 1984; Reardon et al., 2008; Yang, 2005). (3) En líneas generales, el PUEM consiste en que cualquiera sea el índice utilizado para medir la segregación, su valor se verá afectado por la forma, tamaño y criterios contemplados en la delimitación de las zonas para las cuales se encuentran agrupados y reportados los datos. Y en la medida en que las zonas difieren ampliamente en sus formas y tamaños, d uso de estos datos y estas zonas para medir la segregación residencial carecería de legitimidad si lo que se desea es responder a preguntas tan elementales como, por ejemplo, qué ciudad o qué país es más segregado que otro, o cómo han evolucionado los niveles de...

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